domingo

De la moral del soldado


Tomado de la revista Boina Negra.

"El deber del soldado es más importante, más grave y excede a los deberes que puedan tener los demás ciudadanos.- Ante el deber militar, todas las garantías, todos los derechos, ceden.

Por grandes e imperiosas que sean las obligaciones del ciudadano no militar, ninguna le exige el sacrificio de su vida, ni le priva del derecho de defenderse y evitar el peligro, ni le pide que relegue al olvido, en circunstancias críticas, los sentimientos y afectos personales. El derecho natural está por encima de esas obligaciones y en tales casos es siempre respetado. 

Pero el deber militar es más exigente; no basta cumplir con la obligación, hay que afrontar y buscar la muerte, sin que sea permitido, llevados del instinto de conservación, huir del peligro; el honor militar y la obediencia mandan que todo se olvide, que en los trances supremos en los que se lucha por la dignidad de la Patria, no nos acordemos de nuestras esposas, ni de nuestras madres y olvidemos a los hijos, pedazos de nuestro corazón; porque la Patria es algo más que todo eso, y el cariño y a lo que a ella debemos nos demanda más, mucho más, de lo que nos piden las puras afecciones de la familia.
Guzmán el Bueno consintió el sacrificio de su hijo por defender la plaza porque tenía el sentimiento del deber militar.

(Ignoro por qué no se cita el caso del General Moscardó en la defensa del Alcázar de Toledo.)

Solo al soldado se le imponen abnegación y sacrificio tan grandes y excepcionales.

Pues los deberes militares del soldado son, como dice Lasalle, más imperiosos, en ciertos casos, que para los demás hombres, porque es el escogido por la ley, y escogido especialmente para la defensa de la Patria, del Estado y sus intereses, y de sus ciudadanos".




sábado

Historias del pasado en Ifni


Sobre un escrito de D. José A. Crespo-Francés

Sesenta Tiradores de Ifni, una unidad en la que había españoles peninsulares y españoles de la provincia saharaui, defienden el puesto ante el ataque organizado de los marroquíes desde el mismo día veintitrés de noviembre. Igual que en las películas de la Legión Extranjera francesa, que a esos, les hacen películas y documentales y ensalzan sus batallas y su valor y su aguerrida bravura, aunque sea mentira, pero claro, no nacieron en España.

Imaginen el desierto, la arena y el calor sofocante. Imaginen la línea del horizonte llena de enemigos que atacan y atacan sin descanso en oleadas inacabables. El fuego incesante de mortero sobre la posición, las ametralladoras barriendo las murallas… Imaginen a los españoles en las aspilleras, venga meter peines al máuser, que es viejo pero fiable y preciso, y menos mal que algo funciona, porque los morteros se atascan cada dos tiros porque la munición es el sobrante de Bailén, y las granadas no sabe uno si le van a estallar en la cara cuando las lanza… Y apenas hay agua y comida para los sesenta soldados y los civiles que hay refugiados allí.....


El veinticinco de noviembre, al amanecer, se escuchan viejos motores romper el aire del desierto…

Son una escuadrilla de vetustos Heinkel 111, que rasantes ametrallan el suelo como lo habían hecho los alemanes hacía veinte años. Los jodíos yanquis han vetado el uso de armamento fabricado por ellos… Da igual, era también de cuando la guerra mundial y siempre se supo que mejor era el armamento alemán que el yanqui. Así que los “Pedros” al ataque… Detrás los JU 52, igual que en Creta, lanzan muñequitos que se recortan en la oscuridad y descienden en las cercanías del fuerte.

Son los paracaidistas del capitán Sánchez Duque, y descienden bajo un intensísimo fuego del enemigo, que dispara sobre ellos mientras están en el aire o intentan acribillaros al tomar tierra. El primer salto de combate… Los fogonazos saliendo de todas partes para recibir a los novatos paracas, que sin embargo saben reaccionar, responden al fuego y entran en el fuerte con algunos heridos, traen algún abastecimiento y órdenes de reforzar la guarnición y defender el fuerte.

Desde el aire se suministran municiones y agua, pero las cajas se desparraman al caer y los cartuchos se tuercen, por fortuna con el viejo máuser español se puede disparar casi de todo, el agua y los víveres apenas dan para la ración diaria y encima, desde Madrid, se insiste en la necesidad de recuperar los paracaídas utilizados. 

Se hacen salidas para recuperarlos y en el fuerte ciento treinta españoles luchan y mueren defendiendo su bandera. Aguantarán allí hasta el día tres de diciembre en el que una Bandera de La Legión rompe el cerco enemigo y los saca de allí. El camino hasta Sidi-Ifni no será ningún camino de rosas tampoco, sin vehículos y repeliendo emboscadas del enemigo cada pocos kilómetros. Se unirán a otra columna de liberados desde otro destacamento también duramente atacado por los marroquíes.


TZELATA:

El fuerte había sido atacado, al igual que los otros a primeras horas del veintitrés de noviembre, rodeado por fuerzas muy superiores, y bombardeado con morteros y barrido con ametralladoras cada noche. Habían pedido socorro y abastecimientos a la capital, pues como todos los demás estaban mal abastecidos, con lo justo para ir tirando pero no para soportar un asedio largo y duro como el que planteaba el enemigo.

Una sección de los paracaidistas es enviada en ayuda del fuerte, con camiones y ambulancias, medicinas y municiones. El camino hasta Tzelata será un continuo escaramuzar con el enemigo emboscado, un enemigo que inunda las peñas y las chumberas, que espera agazapado dispuesto a matar españoles pues eso es lo que Alá le pide.

El convoy no puede llegar hasta el fuerte, se queda a apenas un par de kilómetros, sobre una loma se organiza la defensa, con cuatro piedras y los zapapicos y el valor y la determinación de aquellos valientes que con las bocas secas gritaban viva España mientras rechazaban, a la bayoneta todos los ataques enemigos.

Los del fuerte los ven en la distancia y así de lejos deberán apoyarse unos a otros, porque el enemigo no tiene intención alguna de abandonar. Unos y otros aguantarán firmes, viendo caer a los compañeros hasta el dos de diciembre, fecha en la que se rompe el cerco de los moros y se rescatan a nuestros compatriotas. Se unirán a los que llegan desde Tiluín sedientos y rotos como ellos, pero con el orgullo pintado en los rostros demacrados de labios cortados.
Los muertos van en un camión, cuerpos inertes y fríos cuyas almas estaban ya en la parte más hermosa del paraíso, junto a los miles de compatriotas muertos en la Historia por el mismo ideal. España. Allí estaban el teniente Ortiz de Zárate y el soldado de transmisiones Fandos, que se habían convertido en ejemplos de valor y esfuerzo, de sacrificio por los compañeros, de integridad humana llevada hasta el final. 

Los españoles se retiran a la capital Ifni, donde el enemigo pretende cercarlos y echarlos a patadas… Pero si no han podido echarlos de pequeños y mal defendidos puestos, mal podrían expulsarlos de la capital. Y más ahora que parece que todo el país se ha puesto en pie de guerra…

El asedio de Sidi Ifni duraría hasta el verano siguiente. Los marroquíes no se atrevieron a lanzar ningún ataque serio. Aquellos soldados en alpargatas, renegridos del sol, acostumbrados a las calamidades, enamorados del desierto y dispuestos a luchar hasta el final les causaban demasiado respeto.

De esta manera empezó hace cincuenta y seis años la Guerra Olvidada de Ifni.

Allí la Brigada Paracaidista, unidad recién nacida, se cubrió de gloria y aprendió a morir sobre el terreno, sin apenas instrucción, con material que había que reutilizar mil veces, con aviones del tiempo de Matusalen… Sin jurar bandera saltaron algunos de los aviones incluso, y la instrucción de tiro aprendida por el camino…

La Legión y Los Regulares y Los Tiradores de Ifni, y los sanitarios y los conductores y los cantineros… Todos se ganaron la honra y la gloria, porque una vez más, abandonados, lejos y solos los soldados españoles le demostraron al enemigo que no se nos puede atacar sin esperar respuesta, que siempre responderemos y venceremos dificultades y pasaremos hambre y sed, pero que jamás, jamás nos rendiremos…

- Como en Numancia Mohamed, ¿te suena?... Pues eso…

Hoy en nuestra España solidaria, desmemoriada, irrespetuosa con su pasado y con el futuro hipotecado, nadie se acuerda de aquella guerra, muchos solamente la nombran para criticar al régimen anterior y soltar espumarajos por la boca. Pocos abuelos nos quedan que puedan contarnos lo que sintieron cuando aquella noche de noviembre, saltaron desde un viejo avión con un solo objetivo en la cabeza y en el corazón. Rescatar a sus hermanos sitiados. A españoles como ellos que estaban en peligro… Y lo hicieron, y lo lograron… Con dos cojones.
Hoy día montaríamos debates sobre si es moralmente reprobable, que si pobres moritos esclavizados por occidente, que si fascistas que solo piensan en matar, que si mejor enviamos una ONG de ésas que salen de puta madre en la tele, que si vamos, que vayamos sin armas, que hay que ver por un cacho de desierto nos vamos a matar…

Hoy en día por mucho avión moderno que tuviésemos, nos costaría llenarlo de gente así…Y los que lo llenásemos, nos iríamos viendo las pistas llenas de gente insultándonos y acordándose de nuestras madres, con pancartas de “no a la guerra” y “alianza de civilizaciones”, con Serrat y Sabina hartos de priva cantando La Internacional, mientras Ana Belén enseña las tetas y los dientes…

Hoy en día, me temo, que a los sitiados de Telata o de Tiluín les iban a dar, y mucho, por donde el pepino amarga… Y a mí, pensar eso hace que la cara se me caiga de vergüenza…


A ver si encuentro un parque con abuelos, y alguno resulta que fue “paraca” y saltó sobre Tiliuín o Erkunt, y me siento a su lado y le pido que me cuente, que me narre, que me diga. Estoy seguro de que si lo encuentro, cuando termine, a la vergüenza la habrá sustituido el orgullo, y a la pena la alegría, y a la desesperanza el consuelo. Seguro que vuelvo a sentir dentro, que nacer español fue, es y será mi mayor fortuna y mi mayor privilegio.

Dedicado a los españoles que hace cincuenta y seis años (tan solo) se dejaron la vida en una tierra seca y dura, hermosa y mágica, que era nuestra y que no íbamos a dejar que nos arrebatasen.

España no olvida a los que fueron a defender y defendieron La Ciudad de las Flores, Territorio del Sahara Occidental Español.


¡¡¡¡¡ HONOR Y GLORIA A LOS QUE DIERON SU VIDA POR ESPAÑA!!!!!





viernes

Sed y fatigas


Sobre un escrito de José Luís González Vicente.


Día 5 de diciembre de 1957

El día amaneció con las reservas de víveres bajo mínimos.
La I Bandera entraba en su sexto día de operaciones continuadas y aún no había recibido ningún abastecimiento. Los higos chumbos fueron el sustituto de los ranchos en frío, y de agua, la de los pozos.

Por fortuna, llegó la tan ansiada orden de repliegue que fue recibida por todos con gran satisfacción pues se han cumplido los objetivos señalados, aunque pagando el alto precio de un muerto y dos heridos.

Pese a que los cuerpos están destrozados físicamente, el ritmo es rápido pues todos tienen ganas de llegar al campamento para saciar la sed y descansar..... pero cuando apenas faltaba media docena de kilómetros para llegar a Sidi-Ifni, la I Bandera recibe la orden de que se dirija con urgencia en dirección a Idu Bel-la, pues todo parecía indicar que los compañeros de la II Bandera pasaban por serios apuros.

La reunión se realizó en la Medarsa de Alat-la. Pero aquel día 5 de diciembre estaba visto que iba a ser muy largo para los de la I Bandera.

El Comandante Soraluce dejó escrito: “Enlazamos por pura casualidad en un terreno lleno de barrancos, chumberas y cactos. A la caída de la tarde en una loma vemos muchas chilabas, nos aprestamos al combate de noche y nos lanzamos en silencio para acortar distancias, gracias a Dios una vez más, eran los de Tiradores de la Columna Crespo. Faltó un segundo para liarnos a tiros unos a otros. Resumen, unos 30 kilómetros. Sin comida ni agua, dormimos en un fuerte moruno.”

El día 6 de diciembre de 1957 se iniciaron las acciones conjuntas de la Agrupación de Banderas Paracaidistas, si bien ahora y para una mayor claridad, se continuará con la explicación de lo que se estaba haciendo en estos momentos y seguían realizando los de la Iª Bandera en colaboración con elementos del Batallón del Regimiento Soria y con un Tabor de Tiradores.

El avance en dirección a Tiugsa, el objetivo final, era lento pero sin contratiempos. Toda precaución era poca ante el riesgo de caer en una emboscada y más valía no precipitarse, sobre todo teniendo en cuenta el gran número de bajas sufrido por la otra Bandera el día anterior. Al llegar al lugar denominado «Cabeza de Ratón» se topó con una fuerte resistencia. Los moros se habían concentrado en número elevado en aquella cima, desde la que tiroteaban a placer a los paracaidistas a medida que avanzaban.
Por fortuna el fuego iba muy mal dirigido y las balas se perdían en la lejanía sin causar ningún daño.
Otra vez fue la 2ª Cía. la encargada de apoderarse de la posición enemiga, lo que hizo con el apoyo de la 1ª y 5ª Cía.

En el ataque resultó herido leve el soldado Aurelio Trujillo Ramal, mientras que el Teniente Cassinello sería propuesto para la Medalla Militar por su comportamiento.

Pero lo que había sido un gran éxito, a punto estuvo de transformarse en una tragedia por la falta de enlace aeroterrestre. Por la falta de comunicaciones con radio, no pudo anularse la ayuda solicitada horas antes a la aviación, y así un Heinker propio que acudió a prestar dicha ayuda, comenzó a soltar sus bombas en las alturas contra los que al piloto le pareció los enemigos, a resultas de lo cual, fueron heridos el teniente Manuel Ocón Terrasa y los CLP Antonio Domínguez Naranjo y Vicente Soler Agulló.

Desde la cúspide de la cota de enfrente, algunos paracaidistas fueron testigos de este desgraciado incidente, que no tuvo mayores consecuencias de puro milagro.

miércoles

BRIGADA PARACAIDISTA



Ésta es, en comic, la historia de la Brigada Paracaidista.



Hacer click en este enlace.

http://www.youtube.com/watch?v=J-6NrzD30tY




Historia:
La creación de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra español se remonta al 17 de octubre de 1953, siendo Ministro de la Guerra el general Muñoz Grandes. Se le encomienda la misión al comandante Tomás Pallás Sierra, que junto a ocho oficiales, 12 suboficiales y 149 de tropa formarán el primer curso de paracaidista, con lo que nace la I Bandera Paracaidista y recibe el nombre de "Roger de Flor", en memoria del famoso caudillo almogávar al servicio de la Corona de Aragón durante el siglo XIII.
El 23 de febrero de 1954 se realiza el primer salto en paracaídas del Ejército de Tierra, desde aviones Junkers y Savoia y utilizando paracaídas modelo T-6.
En el mes de enero de 1956 se crea la Agrupación de Banderas Paracaidistas, siendo designado como jefe de la misma el teniente coronel de infantería Ignacio Crespo del Castillo, y se inicia la organización de la II Bandera, que toma el nombre de "Roger de Lauria".
En febrero de 1965 se organiza la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra. Toma como base y núcleo fundamental las tres Banderas ya existentes, integra en ellas elementos de todas las armas combatientes, así como Órganos de los Servicios, que garantizan un apoyo logístico autónomo.
Al transformarse la Agrupación de Banderas Paracaidistas en Brigada, se crea el Grupo de Artillería (GACAPAC) (25 de marzo de 1966). Su fundador es el comandante Pío Martínez Lorenzo. Se le dotó con obuses OTO Melara 105/14 efectuándose el primer disparo el 30 de diciembre de 1966. A partir de ese momento el Grupo apoya rápida y eficazmente a la BRIPAC en cuantas ocasiones, ejercicios y maniobras se han planteado. Otros hechos reseñables son el lanzamiento de una batería de obuses al completo de personal y material (Galia V, 1976) y la participación, desde 1991, de una Batería en la AMF (OTAN). En abril de 1992 se reciben 12 puestos de tiro de misil Mistral se forma la primera unidad de Artillería Antiaérea de la Brigada. Finalmente, en enero de 1996, se comienza a recibir el cañón británico L-118/L-119 "Light Gun", material más moderno y de mayor alcance. El Grupo de Artillería Paracaidista ha participado aportando personal a todas las misiones exteriores en que ha participado la BRIPAC, desde la operación A/K en el Kurdistán Iraquí, hasta Kósovo, pasando por las diferentes misiones en Bosnia y Herzegovina.
El 14 de febrero de 1968 se concede a la Unidad la Enseña Nacional, que será entregada el 2 de mayo del mismo año por el alcalde de Alcalá de Henares en un solemne acto que contó con la presencia de los Príncipes de España.
En el año 1971 se crea el Batallón de Instrucción Paracaidista en el campamento de Santa Bárbara, Javalí Nuevo (Murcia), que asume y amplía los cometidos de la Unidad de Depósito e Instrucción con la finalidad de descargar a la Brigada de las misiones no operativas.