jueves

Jura de Bandera

Párrafo final tomado de la novela corta “Las dos vidas de un chapiri” escrita por Carmen Salud Cantos Martín.     
        


La orden está dada, paso firme, chapiri al brazo. Ni siquiera recuerdo los movimientos que tengo que hacer, solo sé que tengo que besar la bandera, que eso sellará mi pacto con la patria, mi pacto con la muerte.

-    ¡Descansen, armas!

                      Ya resuenan los primeros golpes de la banda de guerra. Comenzamos a desfilar para el beso. Me parece que lo veo allí sentado, con su chapiri ladeado, su media sonrisa tintineante, y su mirada perdida en el recuerdo legionario, desde aquellos que lo salvaron hasta los que él no pudo salvar. Una lágrima recorre mi rostro, que al igual que el sudor, para en el barboquejo; solo espero que nadie la vea, que todos crean que una gota más en un mar de sal.
                     Pocos metros me separan ya de mi más ansiado sueño y de la más pura realidad, ahora sellaré el honor que me trajo aquí y terminaré aquello que el abuelo no pudo hacer. Sigo firme, casi autómata, giro la cabeza y la beso.



                    Ahora sí, al fin soy el Caballero Legionario Manuel Beltrán Toledo, igual que mi abuelo. 

miércoles

Miguel Bolart Cámara. Un veterano de la guerra de Ifni






                  
 Se trata de un relato muy bien contado, preciso y coincidente con mis recuerdos personales. 

"Pronto nos dimos cuenta de que estábamos combatiendo en una guerra de verdad"

La Operación Gento se organizó para liberar las posiciones de Tiugsa y Tenin. Participaron en ella las dos banderas paracaidistas -entre ellos el caballero legionario Miquel Bolart Cámara (Barcelona, 1938)- más un tabor de Tiradores y una sección de morteros expresamente enviada desde la Península. Un pequeño ejército de más de 1.500 hombres que fue fustigado continuamente por fuego de francotiradores (las bandas armadas rehuían en lo posible y como buenos guerrilleros, el combate abierto).

Fue en esta operación donde sufrió uno de los episodios de fuego amigo que alimentan la leyenda negra de la guerra de Ifni: "Solicitamos apoyo aéreo para ocupar una cota; eran las 10.30 horas, y tres horas después los Heinkeol todavía no habían hecho acto de presencia, así que atacamos la posición. Cuando ya la habíamos tomado, llegaron los bombarderos... ¡Y lo que nos bombardearon! No nos liquidaron a todos de milagro.

Bolart formaba parte de la 6a compañía de la Segunda Bandera Paracaidista. Cobraba una mensualidad de 575 pesetas (que se incrementó por pluses de guerra y desplazamientos hasta unas 900 pts. al mes), una pequeña fortuna en comparación con la peseta diaria que recibía la tropa estacionada en la Península, e incluso con las seis de los reclutas destinados a Ifni. En febrero de 1958 participó en la ocupación de Erkunt, donde se produjo el segundo salto de combate en la historia del paracaidismo español. Él se lo ahorró (se lo perdió) porque la papeleta le tocó a la 1ª Cía de la Primera Bandera.

-¿Cómo fue a parar a los paracaidistas?
-Estaba estudiando peritaje mercantil. La mili te partía la juventud por la mitad. Así que un buen día que me crucé con un paracaidista con su boina y todo, y me dije: "Si tengo que ir, por lo menos que pueda escoger un cuerpo en que  me divierta". En aquella época los pobres reclutas iban con su uniforme y sus botas, mientras que los paracaidistas vestíamos zapatos, americana y corbata. Piensa que en las Ramblas me paraban y me confundían con un soldado americano; en el ejército español nadie vestía así. Me alisté en agosto de 1955; hice la instrucción en Alcalá de Henares, y en enero de 1956 me envían a Alcantarilla para seguir el cursillo de paracaidista. Tenía 17 años.

-¿En qué consistía?
-Primero aprendíamos a caer: primero lo hacíamos con la voltereta alemana; luego cambiaron al rulo, la técnica que utilizaban franceses y norteamericanos. Con el rulo te apoyas en un costado al caer; la voltereta alemana, en cambio, aprovecha la inercia de la caída para da la vuelta hacia adelante o hacia atrás. El paracaidismo ha evolucionado mucho: nosotros caíamos a 4 metros por segundo y el golpetazo era seguro. Ahora hacen lo que quieren, son perfectamente capaces de aterrizar sobre un teléfono móvil.

-¿Difícil, la instrucción?
-Para conseguir el título de paracaidista tenías que sacar (hacer) seis saltos. Primero practicábamos la voltereta sobre una lona, saltando desde una altura de dos metros y pico; te intentaban inculcar el automatismo de saltar justo en el momento en que te tocaba -"Preparados, listos, ya"- a dar el saltito para que no se te torcieran los tobillos; cuando superabas esta primera fase te llevaban a una torre de 8 ó 10 metros de altura para practicar el salto enganchado a una cuerda: una de las experiencias más terroríficas de la instrucción, porque vas cayendo en diagonal y como estás tan cerca del suelo la sensación de que te la vas a pegar es inevitable.

-¿En qué Bandera se alistó?
-Cuando ingresé sólo existía la Primera; a partir de mi promoción, que fue la sexta (6º curso), crearon la Segunda, con lo que se formó la Agrupación de Banderas Paracaidistas.

-¿Había muchos catalanes?
-En comparación con el resto del país éramos pocos; pero más de los que parecía. Una bandera, que es casi como un regimiento, constaba de cinco compañías y la plana mayor: unos 700 hombres, bajo el mando de un comandante; el mío era Tomás Pallás Sierra. Superado el cursillo de Alcantarilla nos envían de vuelta a Alcalá, con el título de caballero legionario paracaidista de segunda y el roquisqui, las alas, y también con el traje de señor, porque hasta entonces vestíamos igual que los soldados de infantería y no lucíamos insignia.

-¿Qué destino le tocó?
-Primero, la 6ª compañía; luego, Transmisiones de la plana mayor de la bandera, era el encargado de cargar con la emisora.

-Y va a parar a Ifni.
-A finales de octubre de 1957, justo antes del follón. La Primera Bandera  había llegado el año anterior, justo cuando tenía un permiso y con la mala suerte de que cuando me llegó el telegrama no pude reincorporarme a tiempo. En Alcalá nos quedamos unos 80 paracaidistas, y fue entonces cuando comenzaron a organizar la Segunda Bandera. Por eso soy uno de los fundadores. Estuve unos dos meses en la Segunda, y entonces me trasladaron a la plana mayor. El comandante Pallás estuvo desde el principio en la Segunda Bandera, y el teniente coronel Crespo del Castillo estaba al frente de la Agrupación de Banderas.

-Vayamos pues a Ifni.
-Nada más llegar nos dijeron que había habido una sublevación de bandas armadas, y que eran unos tipos muy preparados. No sabría decirte; lo que sí estaba claro es que los tíos aguantaban como si nada ráfagas de ametralladora a 50 centímetros del suelo. Eso sí que te lo puedo decir.

-¿Había mucha diferencia entre el equipo y el armamento de los paracaidistas respecto a los de Tiradores?
-Nosotros hacíamos instrucción abierta y cerrada a diario, armamento y táctica; éramos soldados preparados para el combate. Ellos eran reclutas que lo único que querían era que los meses de mili pasaran lo más rápidamente posible. En cuanto al equipo, los americanos insistieron en que no usáramos el nuevo material que nos habían cedido en virtud del acuerdo entre Franco y Eisenhower. Sólo podíamos utilizar los cascos y las emisoras.

-La famosa Marconi de pedal, ¿la llegó a usar?
-Eran las únicas que había, reliquias de la guerra de aquí. A nosotros nos facilitaron unos radioteléfonos americanos estupendos, de estos que se ven en las películas de la época. Pero los debieron transportar embalados y algún listo de intendencia los mezcló al sacar las cajas. En fin, como estos aparatos funcionan por parejas, cada una con su propia frecuencia, como los habían mezclado resultó que era imposible contactar con la compañía vecina. Más aún cuando nos metíamos en alguna vaguada. Piensa que Ifni no es el Sáhara: es una zona montañosa y la persiana de señales ópticas enseguida quedaba inutilizada. Vaya, que con frecuencia nos encontrábamos a oscuras.

-¿De que armamento disponían?
-El máuser de 7,92 milímetros. Para mí, el mejor fusil del mundo. Si eres un buen tirador, donde pones el ojo pones la bala. Era un arma semiautomática de cerrojo: cargaba cinco balas en peine y había que tirar del cerrojo a cada tiro. Pero era un muy buen fusil; el nuestro era de 1952, el último modelo. También teníamos el fusil ametrallador FAO, que también era una buena arma. Lo que ocurre es que en una época en que otros ejércitos ya tenían una cadencia de fuego altísima, nosotros todavía andábamos con armamento de la postguerra.

-Pero, ¿no me está diciendo que era un buen arma, el Máuser?
-Sí que lo era, pero una arma semiautomática, ante un M1 americano, que dispara ocho tiros sin darte tiempo siquiera a respirar, o la misma Thompson, que disparaba 37 balas sin encasquillarse... Era otro mundo. El máuser era un buen fusil, pero era un fusil de cinco balas. Y además, de cerrojo.

-Y el enemigo, las bandas armadas, ¿qué armamento tenía?
-De todo, menos ametralladoras Thompson: mosquetones nuestros, y también franceses... No es que estuvieran muy bien equipados, pero para el tipo de guerra que practicaban, era suficiente.

-¿Y qué pasa con el Cetme?
-Llegó al final de la guerra y sólo lo vieron algunos; yo, desde luego, no. Los que llegaron a partir de 1958 sí que lo disfrutaron. Como subfusil automático es de lo mejorcito, porque no se encasquilla, tiene una cadencia de fuego muy alta y es ligero, apenas pesaba 3,5 kilos: ahora debe pesar incluso menos. Piensa que el máuser superaba los 5 kilos. Los primeros Cetme que llegaron a Ifni todavía venían equipados con trípode, porque la idea de un fusil ametrallador estaba todavía muy enquistada en el alto mando. Pero es que el Cetme era más que un subfusil: era un fusil de asalto con una cadencia casi de ametralladora.

-¿Qué ambiente se encontró en Ifni al llegar, en octubre de 1957?
-Persistía la idea de que los problemas venían de fuera, aunque ya se habían registrado levantamientos en algunas cabilas del interior. En Sidi Ifni era otra cosa, porque era más fácil de controlar. Cuando estalló la revuelta, se cortó de raíz. Pero cuando vimos las caras de los compañeros que llegaban no diré que del frente -porque no había propiamente frente- sino del interior, enseguida nos dimos cuenta de que estábamos combatiendo en una guerra de verdad. Algo diferente a todo lo que habíamos vivido hasta entonces.

-El levantamiento del 23 de noviembre, ¿nadie se lo olió?
-Hubo avisos, sí, pero muy dudosos. Además, en aquella época, la inteligencia militar dejaba mucho que desear. Nadie se lo imaginaba: piensa que en Sidi Ifni se encontraba el cuartel general de Gómez de Zamalloa, el gobernador del África Occidental Española, que abarcaba también el Sáhara.

-¿Usted era de los que paseaba tranquilamente por el barrio moro?
-Al principio íbamos al zoco de compras sin ningún tipo de resquemor, quizás por ese punto de imprudencia juvenil, sin saber demasiado donde nos estábamos metiendo; pero por la razón que fuese, no teníamos sensación de inseguridad. Después, cuando el levantamiento, lo cerraron y nos enviaron a hacer rondas de vigilancia por el perímetro. En cierta ocasión llegaron a disparar contra el burdel.

-¿Dónde lo sorprende el ataque del 23 de noviembre?
-En el campamento. Oímos algo de jaleo, pero no nos tocó ir a resolver aquello; así que me ahorré las primeras horas. Sí que nos ordenaron socorrer el puesto de Tiugsa. Iba con el mulo cargando mi emisora, junto con un soldado de quintas. Cuando sonó el primer tiro el trabajo fue nuestro para que el  mulo no se escapara... hasta que le pegaron tres tiros. No nos dieron a nosotros de puro milagro.

-El chivatazo de la cuñada de un policía indígena que según algunos salvó a los oficiales de morir a manos de sus ayudantes baamranis, ¿mito o realidad?
-Dicen que fue así. Te diré una cosa: si me vinieran con la historia de que fue un espía infiltrado, no sé, algo así, no lo creería; en cambio, algo tan en el fondo estúpido como un soplo de la cuñada del policía, pues lo creo. Me parece más creíble que no una filtración a la inteligencia militar, porque si existía algo parecido a esto, nunca supe dónde estaba. Para que veas cómo las gastaban, estando yo en la plana mayor de la Agrupación, se organizó el salto en una zona pedregosa y con unas pendientes de más del 15%. Si hubiéramos saltado allí, el que menos hubiera dejado una pierna de recuerdo. Por suerte a alguien se le ocurrió realizar una descubierta para reconocer la zona de salto.

-Así que no saltaron sobre Tiugsa.
-No. Nos llevaron hasta cierto punto en camión, y desde allí seguimos avanzando a pie. Casi los dos tercios del trayecto.

-¿Y qué ocurrió?
-Íbamos la Agrupación al completo, la dos Banderas Paracaidistas. Imagínate, cerca de 1.300 hombres. Un auténtico ejército. Cada cierto número de kilómetros sonaba un disparo y comenzaba el baile: cuerpo a tierra, que si las ametralladoras por aquí y los morteros por allá... Imagínate a mil y pico tíos, doce compañías, cuerpo a tierra, porque no sabías si te estaba disparando un tío, o había otros 50 dispuestos a freirte. Pasada la alarma, y sin haber capturado a un solo moro, retomábamos el camino... hasta que volvía a sonar un disparo y vuelta a empezar. Al final ordenaron que nadie se lanzara cuerpo a tierra hasta que se localizara al enemigo. Lo cierto es que sólo hubo que lamentar un par de heridos, y que hasta que no llegamos a la zona de Tagraga yo no vi ni un solo moro, ni creo que nadie viera ninguno. Pero nos dieron por el saco durante todo el trayecto.

-¿Hubo algún enfrentamiento en campo abierto, o la contienda se enquistó en una incómoda guerra de guerrillas?
-En Tagragra hubo enfrentamientos, sí. Cuando nos retiramos, dejamos atrás una compañía para efectuar la voladura del fuerte; nos encontramos que habían copado los dos laterales del monte y tuvimos que correr tres kilómetros y medio bajo fuego enemigo. Nunca había corrido tanto en mi vida.

-¿Cómo vivió la celada a la sección de Ortiz de Zárate, camino de Telata?
-Cuando llegamos a Ifni todavía no los habían liberado, pero ya sabíamos que él había muerto. Cuando volvieron a Sidi Ifni estaban destrozados. Casi ni los reconocía, y habíamos pasado meses juntos.
-Además de la Operación Gento, ¿en qué otras tomó parte?
-Cuando nos replegamos, pasado ya todo el jaleo, a la sección de transmisiones nos destacaron unos 10 kilómetros al interior. Estuvimos casi tres semanas. Fue en una de estas digamos misiones, protegiendo un depósito de agua, cuando vino Carmen Sevilla. La buena moza se portó como una señora; dijo que al día siguiente visitaría los puestos de primera línea, así que nos afeitamos -todos con la misma navaja- para recibirla como merecía. A pelo, sin agua ni nada. La poca agua que había era para beber. Yo estuve días sin poder reír.

-¿Y cumplió con su palabra?
-¡Qué va! ¡Cómo iba a venir!

-¿Sufrieron algún ataque?
-Un par de noches: respondimos al fuego y eso fue todo. La verdad es que fregados de verdad, con cientos o miles de tíos liándose a tiros, no los hubo. Hay que decirlo porque fue así. Era más bien una estrategia de hostigamiento. Claro que en ocasiones reunían una fuerza considerable, 50, 100 o quizás 150 hombres. En la Operación Gento, camino de Tagragra, solicitamos apoyo aéreo a eso de las 10 horas para tomar una loma; a las 13.30 todavía lo esperábamos. Así que el comandante ordenó que avanzáramos sin esperarlos. Fue entonces cuando llegaron, soltaron cuatro bombas y no nos mataron porque Dios no lo quiso.

-¿Tomaban prisioneros?
-Se hacían prisioneros, sí. Enseguida se hacía cargo de ellos la Policía. Y no querría parecer racista, pero el moro no es lo que parece: cogíamos a uno y lo primero que te soltaba era un "Arriba Franco", o un "Viva España", "Paisa, te quiero mucho"... Pero mejor no darles la espalda porque te arriesgabas a que te clavaran la gumia hasta el hígado. Y no estoy generalizando: hablo de lo que vi. El moro es un tipo especial. Y los del Rif, todavía más. ¡Peor que los xxxxxxxxx! En fin, que nadie se equivoque: sabían perfectamente lo que hacían, nos dieron lo que quisieron y más, nos hicieron correr, nos mataron a gente... Al moro le das un fusil y parece que sabe disparar casi por instinto.

-Cuando regresaron a la Península, ¿la gente estaba informada de lo que había ocurrido en Ifni? ¿O fue realmente una guerra silenciada?
-Pensaban que habíamos ido a pegar cuatro tiros y poco más. Ni se imaginaban que había habido muertos. Y una guerra, menos todavía. Al principio se habló de una revuelta, pero se fue silenciando progresivamente.

-Pero hubo cuestaciones populares para enviar lotes de Navidad, por ejemplo.
-Codorniu nos envió 12.000 botellas de champán. Pero ni vimos ni bebimos ni una. Alguien se forró con ellas, porque se quedaron en las Canarias. Hay que decir también que el transporte desde las Canarias era problemático, se hacía en barco y para desembarcar había que esperar el momento, más bien el día adecuado para los carabos.

-¿Qué aviones utilizaban los paracaidistas?
-Nos lanzaban desde los Junker: un buen aparato, muy difícil de derribar... aunque hubo un accidente, sí. Pero yo he volado en un Junkers una patrulla de exhibición desde Alcalá hasta Alcantarilla con solo dos motores, el del morro y el del ala izquierda. Estuvimos enganchados casi 20 minutos por si había que saltar, pero resistió. Era muy buen planeador, y muy fiable. Podía transportar hasta a doce paracaidistas, que teníamos que saltar por una puerta de 1,40 metros de alto. Había que agacharse e ir con cuidado de no dar en el dintel con el paracaídas. Si todo iba bien, en ocho segundo habíamos saltado los doce.

-¿Hasta cuándo estuvo destinado en Ifni?
-En mayo de 1958 toda la Segunda Bandera regresamos a la Península para el desfile de la Victoria. Casi salimos en hombros, y bueno, eso ya fue algo. Creo que hacia 1959 volvieron a Ifni, donde se había quedado estacionada la Primera. Pero yo me licencié antes, en septiembre de 1958, al cumplirse los tres años. Podría haberme reenganchado pero hice cábalas y vi que como mucho podría ascender hasta comandante. No me interesaba. No me quejo: como caballero legionario paracaidista cobrábamos 575 pesetas al mes (en la península y cerca de 900 pesetas en Ifni), una pequeña fortuna para la época, sobre todo si lo comparas con la peseta diaria que le pagaban al soldado de reemplazo.

-Volvamos a la guerra: desde su punto de vista, ¿era correcta, la estrategia de liberar los puestos del interior, replegarse en la capital y abandonar el resto del territorio? ¿Era la única opción viable?
-Hay que decir que las unidades profesionales, marina, aviación, paracaidistas e incluso Tiradores, podrían haber mantenido la colonia. En cambio, hubo compañías de morteros que desembarcaron en Ifni sin haber disparado jamás, que sacaban la pistola de la funda por primera vez. La estrategia del repliegue me imagino que fue para evitar un enfrentamiento a gran escala con Mohamed V, sospecho que hubo algo así como un acuerdo para que la cosa no pasara a mayores. Por otra parte, y con la mano en el corazón, en Ifni no había nada por lo que valiera la pena luchar.

-Así que, en el fondo, replegarse era algo sensato.
-Quizás no era la postura más honrosa, pero sí, era la más sensata, porque nos estaban dando por todos los lados. Por otra parte, lo que se cedió tampoco era gran cosa: 50 años después, en algunos de los puestos que volamos cuando nos retiramos todavía no se ha movido una piedra. Todo continúa igual.

-¿Echaron de menos el apoyo de carros de combate, helicópteros, artillería pesada...?
-Un carro hubiera sido de gran ayuda, pero hay que tener en cuenta la época: en 1957 el ejército español quizás disponía de dos docenas de tanques. Era un ejército muy peculiar, diseñado exclusivamente para la represión interna más que para defender el país de un enemigo exterior. Los pocos Sherman que teníamos en la Península habían llegado tras el acuerdo con Eisenhower... En fin, no olvidemos que era una época de miseria absoluta. Pero lo que te puedo asegurar es que si algo funcionó de maravilla fue la Armada. Las veces que le dimos al Canarias las coordenadas de bombardeo lo clavó: no se desviaron ni un metro.

-Pues corre el rumor de que en Sidi Ifni cayó algún obús por error...
-Que yo sepa, jamás. Hubo casos de fuego amigo, pero por parte de la aviación, no de la Armada. Las transmisiones del Canarias y el Méndez Núñez las llevaban sargentos con tres millones de años de servicio a sus espaldas. Aquella gente no se equivocaba.
-También se ha dicho que los obuses caían en el lugar indicado pero no explotaban porque eran defectuosos...
-Las seis andanadas que dispararon por encima de nuestras posiciones estallaron. Y tanto: ¡en mi vida lo he pasado tan mal! Pero sí que había armamento en mal estado: las granadas, por ejemplo, pero más que por defectuosas, porque tenían un sistema endiablado, con una cinta que venía enrollada y que en teoría saltaba cuando lanzabas la granada; luego resultaba que raras veces lo conseguías y tenías que ir a recuperar la granada... La P2 era más fiable; la pistola Star, una maravilla, y el subfusil... Bueno, con el primer cargador, funcionaba bien, pero cuando se calentaba era muy probable que se encasquillara.............

-¿Cómo se ganó la vida cuando dejó el ejército?
-Primero como dibujante y guionista, para Selecciones Ilustradas de Toutain; pero duró poco y pronto me pase al sector comercial -soy perito mercantil- hasta la jubilación.



Miguel Bolart Cámara es el Presidente de la Asociación de Veteranos Paracaidistas de Cataluña 


lunes

El combate de Edchera, 13 de enero de 1958


 Prácticamente nadie sabe qué ocurrió en Edchera en aquella fecha.  La gente ni tan siquiera sabe dónde está Edchera. 

«Se ha trabajado mucho para que las nuevas generaciones desconozcan la verdadera Historia de España»





Es de pena. Y nadie hace nada por resolverlo. Los libros sobre el tema son escasísimos, películas no hay, documentales apenas se han hecho, y los pocos NO-DO que abordaron el tema no nos sirven por no ser objetivos ni imparciales. Pero os preguntaréis: ¿por qué hablo hoy de esto? Muy fácil. Si prácticamente nadie en España conoce hoy en día nada de la guerra de Ifni-Sahara, menos todavía se sabe acerca de algunos de sus episodios más sangrientos o, tal vez, más gloriosos. 



Precisamente el 13 de enero se cumplirán 58 años de uno de los acontecimientos más duros e importantes de todos los que se dieron durante la contienda: El combate de Edchera.





 De los más de 300 muertos y 500 heridos que costó la guerra de Ifni-Sahara, 48 y 64 respectivamente lo fueron durante una sola jornada (el 13 de enero de 1958) y en un único lugar: Edchera.

 Esa tremenda proporción, y el ser todos ellos miembros de una misma Bandera de La Legión (la XIII), dotaron al combate de una significación grandísima que, por otra parte, y lamentablemente, no ha trascendido hasta nuestros días. Además, por el combate de Edchera se concedieron las últimas Laureadas que ha concedido nuestro Ejército. 
¿Cómo fue todo ello posible? Nunca se hizo un juicio crítico. Las Laureadas que se concedieron, sin duda merecidísimas, sirvieron, sin embargo, para ocultar las sombras de las imprevisiones que hicieron posible aquel descalabro. 
Sí, apenas nadie hoy en día recuerda la Guerra de Ifni-Sahara. Por lo tanto, aún menos se recuerda el combate de Edchera del que se han de cumplir 58 años. 
 ¿Nadie recuerda a aquellos héroes? Bueno, nadie no. Los veteranos legionarios, paracaidistas, tiradores y demás regimientos que combatimos en la guerra de Ifni-Sahara, les recordamos y, a partir de hoy, también lo harán quienes lleguen a entrar en este blog.

 Aquellos hombres que dieron su vida por España no tienen a su nombre calles, plazas ni estatuas. A nadie le interesa su recuerdo. 

Es de pena. Todas las naciones de nuestro alrededor recuerdan con orgullo a sus héroes. Aquí los tiramos a la basura. Y no hablo sólo de los héroes de Edchera. Aquí somos así. 

Ya se sabe que sobre el tema de la guerra de Ifni-Sahara en general, la bibliografía es muy escasa. Aún así voy a permitirme el lujo de recomendaros algunos libros por si queréis saber más acerca de uno de los temas más desconocidos y turbios de nuestra historia. 
A mí, personalmente, me gusta Ifni-Sahara La guerra ignorada, que desde sus páginas 251 a 271 nos habla de Edchera. 
Y eso sobre la guerra de Ifni-Sahara en general, que si hablamos acerca de libros referidos a acontecimientos en concreto ocurridos dentro del conflicto, la lista se reduce mucho.


 De Edchera, tan sólo se ha podido localizar un libro. Es de vergüenza. No es muy largo, tiene muchas fotos y, aunque de lectura un tanto farragosa, vale la pena. 

No hay otra cosa si queréis saber de primera mano lo que ocurrió en aquel lugar de infausto recuerdo. Se llama Ifni-Sahara 1958.  Sangriento combate en Edchera. No hay más que decir. 

Cada vez somos menos los que recordamos a nuestros héroes, pero algunos quedamos defendiendo el pabellón. A partir de hoy, algunos más seréis los que penséis en aquellos soldados españoles que se dejaron la vida en tierra marroquí prácticamente de forma gratuita, pues, como muchos sabréis, aunque la guerra de Ifni-Sahara no se perdió ni se ganó y nos costó más de 300 muertos, el territorio fue cedido gentilmente a Marruecos, sin pegar un sólo tiro, en 1969 y el Sahara en 1975.

Por tanto, la guerra y sus muertos no sirvieron prácticamente para nada. Se hizo el ridículo, y quizás por eso se pretendió desde el principio que quedase en el olvido y nadie removiese el tema. Y lo consiguieron, pues el asunto Ifni-Sahara sigue durmiendo, aún hoy en día, el sueño de los justos.

¡Héroes de Edchera, no os olvidamos!

domingo

Abraham García Corrales. Recuerdos de un viejo legionario

 Abraham García Corrales.

Hace unos días, casualmente, pude saludar personalmente a Abrahám junto a otros dos veteranos, aunque no tanto como él ni como yo.
Mis saludos para los tres.

MI LLEGADA A LA LEGIÓN. 

 En vísperas de la Semana Santa de 1955, me encontraba en Algeciras un tanto derrotado: No tenía dónde ir a comer ni dormir. 
Dando una vuelta por el puerto, vi desembarcar a unos Legionarios que iban hacia Málaga. Eran la escuadra de gastadores de la Vª Bandera y era la primera vez que yo veía a La Legión en vivo. 
Creo que, por mi juventud (17 años), hube de quedarme un tanto extasiado viendo a ésos hombres, porque uno de ellos me comentó......."qué ¿te gusta La Legión?" No recuerdo qué contesté........pero enseguida me invitaron a fumar (tabaco), y, sobre todo ¡¡comí¡¡. 
De alguna manera yo les pediría si podrían llevarme con ellos a Málaga, ó tal vez me lo ofrecerían ellos. El hecho es que yo me vi, en los camiones que les esperaban, viajando hacia tierra del boquerón. Recuerdo cuan contrario eran sus comportamientos, a las historias tan peyorativas que yo siempre había escuchado en cuanto a La Legión. 
Llegados a Málaga fueron instalados en el cuartel de Capuchinos, y yo con ellos. Como se hacía extraño ver a un joven vestido de paisano dentro de ese acuartelamiento, alguien me prestó una camisa legionaria y un chapiri,,,,,Jejeje ¡Qué ufano me encontraba yo con "mi" camisa de La Legión, "mi" chapiri y mi pantalón marengo. Y para hacer más veraz mi estancia en ése cuartel, ellos, los Legionarios, me hicieron responsable del mono. 
Pasada La Semana Santa, volvía la realidad. Los Legionarios marchaban a Ceuta y yo a mis penurias. No recuerdo si lo pensé mucho o poco, pero sí que seguí con "mi disfraz de Legionario" y camuflado entre ellos, con la complicidad de alguno, me fui de "polizón" en el buque de la Armada "Tarifa". Y llegamos a Ceuta. Allí se me dice que ya me es imposible continuar. Ellos iban directamente a Dar-Riffien. Yo había de quedarme en Ceuta. Pero yo les dije que había llegado allí con ellos....y con ellos seguiría. Por otra parte, ya en aquel tiempo se hablaba de la próxima independencia de Marruecos. Habían ciertos rumores negativos y esto junto con lo bien que se habían portado los Legionarios conmigo, y ayudado por mi juventud de 17 años casi recién cumplidos, habían despertado en mí unos sentimientos patrios que yo, nunca antes, había experimentado.
Así que el día 16 de abril de 1955, y mintiendo en la edad, fui alistado en el Tercio Duque de Alba, II de La Legión. Una vez alistado, y pasados unos días, me llevaron al aprendizaje de la Instrucción en el Zoco de Arbaa de beni assan; allí fui agregado a una expedición de reclutas (la 3ª del 55). De como lo pasé hasta que me puse al corriente del aprendizaje que ya llevaban los demás.....jejejeje, no vale la pena hablar de ello. 
 Cuando fui dado de alta de la instrucción me destinaron a la 7ª Cía, de la Vª Bandera. Durante ese periodo de tiempo que abarca desde mi alistamiento hasta últimos de junio de 1956, se vivió la independencia de Marruecos. Fue el tiempo en el que me encontré más preocupado y "temeroso" por el acontecer. Esto venía dado a que en aquellas fechas fueron abundantes en lluvias. Recuerdo que cerca de Ceuta, el río ¿Menisla?, entre Dar -Riffien y Ceuta, se había llevado la carretera y hubo grave accidente. El agua se llevó, creo a algún militar y creo que también algunos artistas del espectáculo.....pero en esto estoy confuso con el recuerdo. 
Pero volviendo al Zoco de Arbaa de beni assan. Debido a ése tiempo de lluvias, la carretera de Tetuán a Chaguen, había quedado cortada por un corrimiento de tierras; esto hizo que tuviéramos que salir a paso ligero a descargan unos camiones que habíamos cargado de mosquetería y munición un poco antes. La faena era descargar, pasar toda la carga a las costillas por aquel barrizal hasta otros camiones que previamente se había desplazado de Tetuán, ó cualquier otro sitio. Este material ó parte de él, luego lo vimos en Sahara en manos de FLN ó como se llame. Y fue por lo mismo que, para dar paso a todas aquellas gentes que acudían a Tetuán a recibir a su Sultán Mohamed V, se concedió paso por la carretera antigua para librar el accidente del corrimiento de tierras. Esta carretera antigua atravesaba justo por la mitad, los polvorines. Era patético ver a los centinelas en todo el recorrido, recibiendo insultos y amenazas y, ya en aquel tiempo, diciendo aquello de...."y después la Granada, la Córdoba; la Sevilla"...etc.etc,,, en fin, y así toda una cantinela. 
Era la leche. Eran cientos de camiones cargados de marroquíes, eufóricos y en la mayoría con rostros agresivos. Después, en los últimos días de junio de 1956, llegaron a Dar-Riffien, un contingente de los demás tercios. Acamparon en el patio de armas. De la Vª Bandera se movilizó a la 10ª Cía. o parte de ella. Pidieron voluntarios para completar y así fue como partí hacia el Sahara: voluntario a formar la XIII Bª Movil Independiente de La Legión en el A.O.E. 
 Tengo que decir que, a la hora de la partida desde Ceuta, en el buque "Almirante Lobo", y hasta dónde yo sé. Nadie tenía ni pajolera idea de a donde nos encaminábamos. En la tarde-noche, creo que del 30 de junio, en la lejanía vimos tierra que yo identifiqué como las Islas Canarias, y ahí pensaba que íbamos, pero no. Las pasamos de largo. Entonces pensé en Guinea, y esto es así, porque por entonces, yo no sabía del Sahara más que era un desierto, pero no sabía que tuviésemos ninguna posesión en el lugar. 
 Una vez en el Sahara, el mando hizo la composición de las Cias., de forma, no sé si casual ó adrede, que la 1ª Cía. la componían principalmente por contingente del I Tercio; la 2ª del III Tercio; la 3ª del 4º Tercio; la 5ª del II Tercio y la 4ª Cía. Plana Mayor un poco de todos, y fue en ésta última Cia. en la que yo fui encuadrado hasta mi licenciamiento en mayo de 1958, con 28 días de "reenganche" y ya en Smara, donde recalamos con las maniobras Escubillom (el nombrecito último aprendido por Internet), para mí siempre fueron las maniobras del 10 de febrero. 

 EL COMBATE DE EDCHERA.

(En cualquier otro país, esta batalla seria conocida por todos, pero sin embargo la mayoría de los españoles ni siquiera han oído hablar del conflicto de Ifni-Sahara de 1957/58).

 Conocí al Tte. Vizcaíno allá por el año 1956, en la XIII Bª Móvil Independiente de La Legión en AOE, donde ambos, él como Tte., y yo como Legionario raso, prestábamos servicio. El Tte. Vizcaíno era, según le recuerdo, un joven Oficial simpático y algunos años, pocos, mayor que yo; afable y con ambiciones y deseos de hacer muchas cosas. Era una de esas personas que solo al verla por primera vez mostraba dentro de su bondad, una envidiable y noble sinceridad. La serenidad con la que me hablaba y su peculiar manera de manifestar su buen juicio, llamaron mi atención. Pronto hicimos buena...¿amistad?, creo que sí, pero siempre desde el respeto. Recuerdo una noche especialmente fría que al abrigo de la casamata que había encima del polvorín y con una tiritera que no podía co ...ntener (el tabardo y la manta no eran suficiente abrigo), pero ensimismado en mis pensamientos, que no oí los pasos de quienes se acercaban. Fue gracias a "Disciplina" (un perro que teníamos en la XIII Bª y que siempre iba en vanguardia avisando de los relevos. Con él suelto, era muy difícil pillar a un centinela "fuera de su sitio") y fue el perro quien me puso en alerta de quienes se acercaban. 
La "visita" resultó ser del Tte. Vizcaíno y los hermanos Cánovas Ruiz (cabo 1º y cabo 2º respectivamente) y que eran naturales de Balsicas, pueblo cercano al Mar Menor y, por tanto, cercano a Cartagena. 
 Vizcaíno venía provisto de un termo de café bien calentito y muy bien "condimentado". Así que nos juntamos cuatro paisanos en una noche fría en el Desierto del Sahara donde, por un ratico, sólo fuimos eso, cuatro paisano añorando los paisajes y paisanajes de nuestra tierra. Mi paisano Vizcaíno...¡¡¡era mucho paisano¡¡¡ No mucho tiempo después, sufrimos la emboscada en Edchera donde mi amigo, el Tte. D. Francisco Gómez Vizcaíno, fue asesinado a traición por Marruecos. 
Las cosas por su nombre, nada de bandas armadas rebeldes. Todo fue orquestado por el príncipe Hassan y el beneplácito de Mohamed V.
Trece de enero. Trece Bandera, año 58 (5 y 8 = Trece)........

Yo había cumplido 20 años cinco días antes, el día 8, así que vuelve otra suma de trece...¡¡Maldito día¡¡.
Esta es una fecha muy triste para mí y para muchos. También es una fecha incómoda para unos cuantos, pero bueno....eso son otros cantares.
Todos lucharon con valentía y murieron con honor.
Particularmente a veces pienso que, los que sobrevivimos de aquello, no hicimos lo suficiente. Es verdad que, desde mi apreciación, no mucho más se pudo hacer por los primeros emboscados. Los que entraron en la sahia fueron abatidos y a los que aún estábamos en el llano, éramos barridos constantemente, el movimiento casi se hacía imposible. Aún no se cómo, llegué a estar casi al borde de la sahia, en mi intención de aproximarme a la 5ª Cía (como me fue ordenado a la salida de El Aaiún). Me protegí en una grieta del terreno y allí permanecí hasta el día siguiente. Recuerdo haber visto retirar, herido, a mi tocallo Abraham Saky Guillén (éste aún vive en Las Palmas).
Recuerdo que, cuando me quedé sin munición, al ponerme un poco de lado para desenvainar el machete para un posible cuerpo a cuerpo, me dí cuenta que estaba ensangrentado, pero me palpaba y no me dolía nada, así que no me presté más atención. Al día siguiente pude ver que sólo era una herida en la barbilla que se solventó con unas puntadas, posiblemente hecha al tirarme del camión al principio del ataque o bien al dar el "barrigazo" en la "trinchera" donde encontré protección.
Después.....dolor, rabia,.....¡incomprensión¡ y....más ¡incomprensión¡
 En enero de 1958, Marruecos redobló su dedicación a la campaña contra España, reorganizando todas las unidades militares en territorio español, como el Ejército de Liberación Saharaui. Mientras tanto, la IX Bandera de la Legión es enviada al Sahara español a reforzar las tropas allí estacionadas. 
 El 12 de enero, una columna del Ejército de Liberación Sahariano atacó la guarnición española en El Aaiún. Derrotados y forzados a retirarse por los españoles, esta columna centró sus esfuerzos en el sudeste de la colonia. La oportunidad se presentó al día siguiente en Edchera, donde dos compañías de la XIII Bandera de la Legión estaban llevando a cabo una misión de reconocimiento. 
Deslizándose sin ser vistos por entre las dunas junto a las columnas españolas, los marroquíes abrieron fuego. Emboscados, los legionarios lucharon para mantener la cohesión, repeliendo los ataques con fuego de mortero y armas ligeras. El episodio principal de la lucha lo protagonizó el primer pelotón, el cual se negó obstinadamente a retroceder ante el fuego marroquí, hasta que el enorme número de bajas le forzó a retirarse. Los sangrientos ataques continuaron hasta la caída de la noche, cuando las fuerzas marroquíes, demasiado desperdigadas y sin hombres suficientes para continuar el ataque, se desvanecieron en la oscuridad. 
EL COMBATE MÁS CRUENTO E IMPORTANTE DE TODOS LOS QUE TUVIERON LUGAR DURANTE LA CAMPAÑA DE IFNI-SAHARA. 
El día 13 de enero de 1958, la XIII Bandera al mando del Comandante Rivas Nadal, salio de El Aaiun a las 7 de la mañana, ahora por la orilla derecha de la Saguia, en dirección a Edchera, con la misión de ejecutar un reconocimiento sobre esta zona y obtener información de contacto. En vanguardia marchaba la 2ª Compañía, al mando del Capitán Jauregui, con la misión de alcanzar rápidamente el paso de Edchera por el este. 
La 3ª Compañía, mandada por el Teniente Vizcaíno, progresaba por el mismo borde de la Saguia cubriendo el flanco derecho del dispositivo. La 1ª Compañía, del Capitán Giron Mainar, en reserva, vigilaba el flanco este.
La 5ª Compañia, de apoyo, mandada por el Capitan Villar, contaba con 1 pelotón de ametralladoras y 1 Sección de morteros de 81, ya que el resto de las armas habían sido asignadas a las Compañías de fusiles. La Bandera progresaba rápidamente por los llanos de Ammat Amasir y tras rebasar el pozo de Bujcheibia y encontrándose a unos 2.000 metros de Edchera, recibió los primeros disparos de un enemigo que ocupando bastante frente estaba perfectamente cubierto de vistas y fuegos aprovechando las trincheras y oquedades en el borde este de la Saguia. En la otra orilla, en la zona del Meseied había otro grupo que intervino con posterioridad.
 La Compañía de vanguardia avanzó para establecer contacto con el enemigo y fijarlo, por lo que la Sección del Teniente Gamborino marchaba en primer escalón y estaba dotada de vehículos ligeros, se lanzó a toda velocidad sobre el adversario, siendo detenida enseguida por el intenso fuego que recibió a resultas del cual fue muerto su Teniente. La Bandera inicio un movimiento de envolvimiento por el sur que llevo a cabo la 1ª Compañia, mientras la 2ª y 3ª fijaban al adversario. Estas, a pesar de la fortísima resistencia que encontraron, avanzaron hasta alcanzar una línea jalonada por el borde de la Saguia a unos 100 ó 300 m de las posiciones enemigas. No obstante, el Capitán Jauregui, con la Sección del Teniente Carrillo, logró adelantarse y alcanzar el paso, llegando hasta el fondo de la Saguia en una zona en que su lecho estaba salpicado de numerosos y pequeños montículos, mientras que la otra Sección de la Compañia, mandada por el Teniente Ochoa, intentaba sin éxito el asalto sobre una de las pequeñas alturas al oeste de la entrada del paso. El Capitán Jauregui, llevado de un enorme espíritu de acometividad y tratando de impedir el posible repliegue del contrario a través del cauce hacia Tafudart, siguió avanzando con sus legionarios, teniendo que sostener un violentísimo combate a corta distancia con un núcleo que los envolvió al que se añadió otro muy numeroso que descendió del Meseied, muriendo él y todos los hombres que le seguían. Mientras tanto la 3ª Compañia que, como dijimos anteriormente, marchaba flanqueando por el mismo borde este de la Saguia, al alcanzar un gran espolón que se adentraba sobre su cauce, recibió un fuego muy nutrido del enemigo, resultando muerto el Teniente Gómez Vizcaino y herido el Teniente Lafuente. A continuación, el adversario intentó desbordar a la Compañia por el norte, por lo que se decidió sacar a la 1ª Compañia de la posición alcanzada al sur de Edchera, dándole la misión de reforzar a la 3ª al mismo tiempo que una de sus Secciones, la del Brigada Fadrique, fue asignada a la Compañia del Capitán Jauregui. El enemigo, cuyos efectivos se estimaron en unos 500 hombres, rompió el contacto durante la noche debido al enorme quebranto sufrido retirando el armamento de sus bajas. En el reconocimiento efectuado al amanecer se evacuaron a nuestros muertos y se encontraron unos 50 cadáveres del adversario estimándose que sufrió otras 200 bajas más. Por nuestra parte hubo que lamentar las muertes del Capitan Jauregui, Tenientes Gómez Vizcaino y Martin Gamborino, Brigada Fadrique, Sargentos Simon González, Arroyo y Fernández Valverde, 4 Cabos primeros, 4 Cabos y 22 legionarios, en total 37 muertos. Heridos: 2 Tenientes, 2 Sargentos, 3 Cabos primeros, 6 Cabos y 37 legionarios, en total 50. A estas bajas hay que sumar las de 1 Cabo primero muerto y un Cabo herido de la 2ª Compañia de la IV Bandera que había acudido a reforzar a la XIII. Por esta acción les seria concedida la Cruz Laureada de San Fernando al Brigada Francisco Fadrique Castromonte (un veterano del 3er Tercio) y al legionario Juan Maderal Oleada con fechas 10 de enero de 1961 y 5 de enero de 1966. También fueron citados como distinguidos varios Suboficiales y personal de tropa de la XIII Bandera.

 El combate de Edchera se saldó con 37 legionarios muertos y 50 heridos, unas cifras que podrían haber sido mucho mayores si no hubiese sido por el sacrificio de los dos laureados. Por su parte, tras el combate se encontraron 50 cadáveres de los combatientes saharauis que se estima que murieron alrededor de doscientos. A pesar de la heroicidad de estos hombres, su historia es completamente desconocida para la mayoría de españoles. En cualquier otro país, esta batalla seria conocida por todos, pero sin embargo la mayoría de los españoles ni siquiera han oído hablar del conflicto del cual formé parte, y es por ello que la Guerra de Ifni es también conocida como la Guerra Olvidada o la Guerra Ignorada.

lunes

Donde dijo digo.....

                                                   
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   DE LAS CORTES GENERALES
CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
              IX LEGISLATURA
Serie D
GENERAL   23 de marzo de 2010        Núm. 360        
                       
    

Comisión de Defensa 
161/001582 
A la Mesa del Congreso de los Diputados.

 El Grupo Parlamentario Popular, al amparo de lo dispuesto en el artículo 193 y siguientes, del vigente Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente Proposición no de Ley, sobre medidas urgentes para la compensación a los veteranos de Ifni, para su debate en la Comisión de Defensa.

Exposición de motivos

El 28 de febrero del 2006 la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados aprobaba una Proposición no de Ley, relativa al reconocimiento de los servicios de los veteranos del Ifni-Sahara (1957-1960). 
En el petitum de la misma se acordaba instar al Gobierno a promover legislativamente la posibilidad de honrar y premiar a aquellos soldados, tanto voluntarios como forzosos, que en los años 1957, 1958 y 1959 estuvieron presentes en el conflicto de Ifni y el Sahara, impartiendo una reparación moral y económica a su sacrificio personal. 
Dicha reparación venía además cuantificada por comparación a las percibidas por los soldados profesionales en las actuales misiones en el extranjero. 
Más de un año y medio después, el Gobierno parecía cumplir con el mandato parlamentario por medio de la inclusión, en la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carrera Militar, de la Disposición final novena, por la que se subrayaban los méritos adquiridos por estos soldados españoles, y se establecían tres vías de reconocimiento. 
El expreso, ya reflejado en la Ley y que también tendría paso en diversas conmemoraciones, como las del quincuagésimo aniversario, el indirecto, mediante el apoyo a asociaciones vinculadas a los distintos cuerpos del ejército involucrados en la campaña, como el de nómadas o los de transmisiones, por poner algunos ejemplos, y el directo, individual y retributivo, pendiente de la elaboración de un listado de los más o menos 8.400 soldados que se calculan estuvieron en Ifni. 
Han pasado dos años desde la aprobación de la Ley de la Carrera Militar, y la propia Subsecretaria del Ministerio de Defensa, en comparecencia en la Cámara el pasado 2 de diciembre del 2009, reconocía la incapacidad del organismo público para realizar dicho listado, por lo que se había decidido externalizar la tarea a una empresa privada. 
Además, reconocía implícitamente que las asociaciones solicitantes de las ayudas para la organización de actos y exposiciones conmemorativas eran escasas, lo que se debe probablemente a falta de información, publicidad y contacto entre el Ministerio y estas asociaciones.

Desde el Grupo Parlamentario Popular consideramos que, tanto el escaso cumplimiento del segundo de los propósitos de reconocimiento, como el nulo del principal, el reconocimiento personal y pecuniario, deben ser enmendados inmediatamente si el Gobierno realmente tiene la intención de dar cumplimiento a la Disposición final, ya que no parece tanta la complejidad del problema y su solución.
Por todo ello, el Grupo Parlamentario Popular presenta la siguiente Proposición no de Ley: 
«El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:

 — Fijar las cuantías de las indemnizaciones destinadas al reconocimiento de los soldados españoles, incluidas clases de tropa, soldados de reemplazo y compañías expedicionarias, participantes en la Campaña de Sidi Ifni-Sahara, teniendo en cuenta el baremo comparativo aprobado con respecto a los soldados participantes actualmente en misiones en el exterior.

Acelerar al máximo las labores de elaboración del listado total de participantes.

Que, mientras el censo no se complete, el Gobierno comenzará a tramitar indemnizaciones y reconocimiento a aquellos que, por medio de sus cartillas militares u otros documentos oficiales, puedan acreditar su participación en el conflicto.

 —Contactar con las diversas asociaciones existentes para informar puntual y detalladamente de las posibles subvenciones para celebrar actos, así como sus plazos y condiciones de convocatoria.»

Palacio del Congreso de los Diputados, 25 de febrero de 2010.

—Inmaculada Bañuls Ros y Vicente Ferrer Roselló, Diputados.
—María Soraya Sáenz de Santamaría Antón, era en ese momento, la
Portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.