domingo

La retirada

Un relato parcial de la operación Gento:

El Capitán Pedrosa ordena la retirada, pero cuando van todos subiendo el monte arriba, se da cuenta de que falta alguien. Es el Teniente de una sección Francisco López Pérez.

“El teniente que cierra la retaguardia, la que ahora mantiene contacto con el enemigo, ha desaparecido en uno de esos momentos de mayor presión de los rebeldes. El capitán detiene el repliegue y comienza la búsqueda del oficial. Por fin, más atrás aparece cuerpo a tierra haciendo fuego con un sub fusil. El teniente López Pérez, herido en un pie y sin poder caminar, había optado por servir a su gente quedándose allí con su arma, retardando la progresión enemiga”.

“Cuando fue visto, los CLP Carlos Vico Molinero y Juan Conejo López, pretendieron ayudar a su teniente a caminar y como éste se negara a ello, echaron su cuerpo a tierra y al lado del oficial abrieron fuego contra los moros que se aproximaban. Ya eran tres”.

“Pero dos hombres más se dieron cuenta de lo que allí ocurría: volvieron sobre sus pasos y trataron de convencer al Teniente. Como éste persistiera en su idea la discusión fue breve: el corpulento cabo Antonio Bejarano Vilaró, sin hacer preguntas, se echó sobre sus hombros el cuerpo del Teniente ayudado por el cabo Agapito Álvarez Monje, y la compañía continuó su repliegue”.

"Mientras tanto, al fondo de la vaguada, aquel numeroso grupo de perseguidores miraría desconcertado cómo solamente tres hombres les había hecho perder tanto tiempo, terreno y hombres".

“Así fue: Bejarano resoplaba como un condenado con el Teniente sobre sus hombros, cuesta arriba. Los demás que estaban, bien cuerpo a tierra haciendo fuego, o en retirada, según tocaba, miraban la escena.

Resumen del día: otros cuarenta kilómetros entre combate y combate, cuesta arriba, cuesta abajo…...

Y los moros, al ver que allí tenían perdida la partida, se fueron para Tenin.