jueves

La Legión en marcha.

La Legión sigue siendo un referente del Ejército español por su espíritu de entrega y sacrificio.
Se considera oficialmente la fecha del 20 de septiembre de 1920 como nacimiento de la Legión por ser ese el día en que se alistó el primer legionario. La flor y nata de aquellos días iniciales fueron los doscientos catalanes que como un alud se alistaron en Barcelona.
“¡Bienvenidos, catalanes legionarios; vosotros seréis la base sobre la que se construirá la Legión!”, les dijo el teniente coronel Millán-Astray, su fundador. 


Se han cumplido ahora 98 años y la Legión, sin haber modificado un ápice su espíritu inicial, el de su credo fundacional, sigue siendo un referente del ejército español por su espíritu de entrega y sacrificio. Pocos son los que no han oído hablar de la Legión aunque el conocimiento que de ella se tiene suele sustentarse en tópicos muy alejados de la realidad. Desconocimiento o malintencionados datos que en ocasiones han deformado la realidad de este glorioso Cuerpo. Incluso en el mundo militar, en algún caso, y simulando cambios aparentemente sin importancia, se ha intentado despojarla de sus ritos y tradiciones, algo sustancial para el legionario.

Poco antes de la primera misión internacional de la Legión en 1992 el ministro de Defensa había firmado su disolución. Posteriormente la actuación de las Agrupaciones Tácticas Málaga y Canarias en Bosnia-Herzegovina cambiaron la imagen que ciertos estamentos políticos tenían de los legionarios. El reconocimiento inicial llegó de Naciones Unidas y posteriormente el de los medios de comunicación y la opinión pública española. “Estuve observando, señor ministro, sus soldados en Split cuando sacaban a los bebés de los camiones durante su evacuación a España... Estuve observando sus soldados, jóvenes de 20 años, llorando al pensar en el destino de esos niños...Desearía, querido señor, que todos los Ejércitos del mundo pudieran ser como el suyo”. Eran palabras del Cónsul de la Embajada de los Niños en Mostar en el año 1993 dirigidas al ministro de Defensa español. Luego vendría la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a las Agrupaciones Tácticas Málaga y Canarias. Ahora se cumplen 28 años. Eran legionarios, los mismos de siempre y con el espíritu de siempre; los de Albania, Kosovo, Macedonia, Irak, Afganistán, Congo, Líbano. Nada ha cambiado, cumplirá con su deber, obedecerá hasta morir. Camino del Centenario miramos al futuro con esperanza y firmeza pero sin bajar la guardia. Hoy recordamos a todos los que dieron su vida por España en las filas de la Legión y muy especialmente a los artificieros que murieron en la Base de Viator (Almería): brigada Antonio Navarro García, brigada Manuel Velasco Román y sargento José Francisco Prieto González.
¡Viva España!¡Viva el Rey!¡Viva la Legión!


https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ZF9P9ghZIa0#t=125

martes

El Batallón de las Gabardinas






Estas cinco fotos que aparecen en esta entrada han sido cedidas por don Tomás Godoy, un veterano somatén que en la actualidad vive si Dios lo quiere, en Ourense con la generosa edad de 92 ó 94 años sobre sus espaldas.
Ha sido su hijo, don J. Rogelio Godoy quien me las ha enviado y quien me dice que su padre recuerda perfectamente a nuestro teniente Ortíz de Zárate, y a nuestro capitán Pedrosa, y a nuestro comandante Pallás. Incluso fue amigo de Ramiro Santamaría, periodista y autor del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA.
Don Tomás Godoy es posiblemente en la actualidad, el más veterano de cuantos estuvimos en la guerra de Infi.
Desde aquí le envío un cordial saludo y un afectuoso recuerdo.



"En los primeros momentos del ataque marroquí, numerosos paisanos españoles, trabajadores en los territorios de Ifni y Sahara, se ofrecieron voluntarios para cumplir servicios de armas. Fueron denominados, cordialmente, el "Batallón de las Gabardinas". Patrullaron las ciudades en tareas de vigilancia diurna y nocturna. El armamento lo guardaban en sus domicilio, con parca dotación de municiones."
Foto y reseña del libro Ifni-Sahara LA GUERRA IGNORADA de Ramiro Santamaría.


A finales de 1957, la guerra ha estallado en Ifni. Con todos los puestos del interior asediados o rendidos las escasas fuerzas disponibles apenas pueden proteger el perímetro de la capital del territorio. Mientras se reciben refuerzos, los paisanos se ofrecen voluntarios para patrullar las calles principalmente de noche.
Armados con el Mauser y unos pocos cartuchos y en grupos de tres, patrullan los barrios de la ciudad. Para protegerse del frío la mayoría recurre a una gabardina como prenda de abrigo, de ahí el nombre por el que serán conocidos. El armamento a veces lo guardan en casa y tras el servicio se incorporan directamente a su trabajo. Como todos habían hecho la mili (alguno incluso la guerra) no se les dio instrucción militar.
Cumplieron como españoles. Afortunadamente no tuvieron que entrar en combate. Hubieran sido la última línea de defensa del mando.
Como identificación llevaban un brazalete con los colores nacionales y un número.
Se dividió el pueblo en sectores y el somatén en grupos y se les marcó sus zonas de patrulla. A las 22:00 horas recogían el armamento y patrullaban hasta las 7:00, que algunos entregaban el armamento y muchos de ellos se incorporaban directamente después a sus puestos de trabajo.
Al frente de cada grupo ponían a alguno de ellos que hubiera tenido alguna experiencia militar, como Jerónimo Sáenz de Tejada, alférez provisional en la Guerra Civil.
Mientras, en las casas, se dormía con un colchón en el suelo, debajo de las ventanas por si entraba alguna bala perdida. Nadie se asomaba a las ventanas ni subía a las azoteas.
La cooperación desinteresada de estos hombres fue muy valiosa y reconocida públicamente. El General Gómez-Zamalloa les entregó la medalla de la Campaña Ifni-Sáhara con cinta anaranjada y se les entregó un diploma a cada uno de los miembros de ese somatén.


lunes

Regreso al pasado

Por José Luís González Vicente




Un relato de lo que aconteció hace ya algunos años.
En la actualidad, el autor de este vídeo ha cumplido 82 años.


Hacía tiempo que pensaba exponerme a lo desconocido cogiendo la mochila al hombro y plantarme en Sidi-Ifni.
¿ Cómo será, qué me harán?.

 Ellos lo saben todo y por tanto conocen que un excombatiente de la Guerra de Ifni se pasea por sus calles, sube al monte Bulalam, visita el antiguo cuartel de los paracaidistas, se pasea por los terrenos donde nos frieron a tiros, donde tantos compañeros paracaidistas y otros de los restantes cuerpos del ejército Español, de la aviación, de La Marina fueron cayendo en combate o resultando mal heridos.

¿  Qué me harán.....?

De cobardes no se ha escrito nunca nada, así que lo mejor es plantarse allí y dar la cara, a ver qué pasa.

Amigo Miguel del curso 14, 
¿ Quieres venir a Ifni ?.
NO jod.....as, estás loco ?.

Bueno si tú vas, te acompaño pero yo no pienso meterme en ningún follón.....

Nada, tranquilo, visitaremos lo más importante de aquellas fechas de 1957/58 y vuelta a casa.

Vale,,,,,
 ¡ Pues vale. !

 Adquiridos los billetes de Iberia, y preparada la mochila,

¡ EN MACHA PARACAIDISTAS !
   

martes

La Historia de la Bripac

La Historia de la BRIPAC  (Comic)

https://www.youtube.com/watch?v=SOtp9oV5Tr0


Las Historias sobre Sidi Ifni


Sobre un escrito de D. José A. Crespo-Francés

Sesenta Tiradores de Ifni, una unidad en la que había españoles peninsulares y españoles de la provincia saharaui, defienden el puesto ante el ataque organizado de los marroquíes desde el mismo día veintitrés de noviembre. Igual que en las películas de la Legión Extranjera francesa, que a esos, les hacen películas y documentales y ensalzan sus batallas y su valor y su aguerrida bravura, aunque sea mentira, pero claro, no nacieron en España.

Imaginen el desierto, la arena y el calor sofocante. Imaginen la línea del horizonte llena de enemigos que atacan y atacan sin descanso en oleadas inacabables. El fuego incesante de mortero sobre la posición, las ametralladoras barriendo las murallas… Imaginen a los españoles en las aspilleras, venga meter peines al máuser, que es viejo pero fiable y preciso, y menos mal que algo funciona, porque los morteros se atascan cada dos tiros porque la munición es el sobrante de Bailén, y las granadas no sabe uno si le van a estallar en la cara cuando las lanza… Y apenas hay agua y comida para los sesenta soldados y los civiles que hay refugiados allí.....


El veinticinco de noviembre, al amanecer, se escuchan viejos motores romper el aire del desierto…

Son una escuadrilla de vetustos Heinkel 111, que rasantes ametrallan el suelo como lo habían hecho los alemanes hacía veinte años. Los jodíos yanquis han vetado el uso de armamento fabricado por ellos… Da igual, era también de cuando la guerra mundial y siempre se supo que mejor era el armamento alemán que el yanqui. Así que los “Pedros” al ataque… Detrás los JU 52, igual que en Creta, lanzan muñequitos que se recortan en la oscuridad y descienden en las cercanías del fuerte.

Son los paracaidistas del capitán Sánchez Duque, y descienden bajo un intensísimo fuego del enemigo, que dispara sobre ellos mientras están en el aire o intentan acribillaros al tomar tierra. El primer salto de combate… Los fogonazos saliendo de todas partes para recibir a los novatos paracas, que sin embargo saben reaccionar, responden al fuego y entran en el fuerte con algunos heridos, traen algún abastecimiento y órdenes de reforzar la guarnición y defender el fuerte.

Desde el aire se suministran municiones y agua, pero las cajas se desparraman al caer y los cartuchos se tuercen, por fortuna con el viejo máuser español se puede disparar casi de todo, el agua y los víveres apenas dan para la ración diaria y encima, desde Madrid, se insiste en la necesidad de recuperar los paracaídas utilizados. 

Se hacen salidas para recuperarlos y en el fuerte ciento treinta españoles luchan y mueren defendiendo su bandera. Aguantarán allí hasta el día tres de diciembre en el que una Bandera de La Legión rompe el cerco enemigo y los saca de allí. El camino hasta Sidi-Ifni no será ningún camino de rosas tampoco, sin vehículos y repeliendo emboscadas del enemigo cada pocos kilómetros. Se unirán a otra columna de liberados desde otro destacamento también duramente atacado por los marroquíes.


TZELATA:

El fuerte había sido atacado, al igual que los otros a primeras horas del veintitrés de noviembre, rodeado por fuerzas muy superiores, y bombardeado con morteros y barrido con ametralladoras cada noche. Habían pedido socorro y abastecimientos a la capital, pues como todos los demás estaban mal abastecidos, con lo justo para ir tirando pero no para soportar un asedio largo y duro como el que planteaba el enemigo.

Una sección de los paracaidistas es enviada en ayuda del fuerte, con camiones y ambulancias, medicinas y municiones. El camino hasta Tzelata será un continuo escaramuzar con el enemigo emboscado, un enemigo que inunda las peñas y las chumberas, que espera agazapado dispuesto a matar españoles pues eso es lo que Alá le pide.

El convoy no puede llegar hasta el fuerte, se queda a apenas un par de kilómetros, sobre una loma se organiza la defensa, con cuatro piedras y los zapapicos y el valor y la determinación de aquellos valientes que con las bocas secas gritaban viva España mientras rechazaban, a la bayoneta todos los ataques enemigos.

Los del fuerte los ven en la distancia y así de lejos deberán apoyarse unos a otros, porque el enemigo no tiene intención alguna de abandonar. Unos y otros aguantarán firmes, viendo caer a los compañeros hasta el dos de diciembre, fecha en la que se rompe el cerco de los moros y se rescatan a nuestros compatriotas. Se unirán a los que llegan desde Tiluín sedientos y rotos como ellos, pero con el orgullo pintado en los rostros demacrados de labios cortados.
Los muertos van en un camión, cuerpos inertes y fríos cuyas almas estaban ya en la parte más hermosa del paraíso, junto a los miles de compatriotas muertos en la Historia por el mismo ideal. España. Allí estaban el teniente Ortiz de Zárate y el soldado de transmisiones Fandos, que se habían convertido en ejemplos de valor y esfuerzo, de sacrificio por los compañeros, de integridad humana llevada hasta el final. 

Los españoles se retiran a la capital Ifni, donde el enemigo pretende cercarlos y echarlos a patadas… Pero si no han podido echarlos de pequeños y mal defendidos puestos, mal podrían expulsarlos de la capital. Y más ahora que parece que todo el país se ha puesto en pie de guerra…

El asedio de Sidi Ifni duraría hasta el verano siguiente. Los marroquíes no se atrevieron a lanzar ningún ataque serio. Aquellos soldados en alpargatas, renegridos del sol, acostumbrados a las calamidades, enamorados del desierto y dispuestos a luchar hasta el final les causaban demasiado respeto.

De esta manera empezó hace cincuenta y seis años la Guerra Olvidada de Ifni.

Allí la Brigada Paracaidista, unidad recién nacida, se cubrió de gloria y aprendió a morir sobre el terreno, sin apenas instrucción, con material que había que reutilizar mil veces, con aviones del tiempo de Matusalen… Sin jurar bandera saltaron algunos de los aviones incluso, y la instrucción de tiro aprendida por el camino…

La Legión y Los Regulares y Los Tiradores de Ifni, y los sanitarios y los conductores y los cantineros… Todos se ganaron la honra y la gloria, porque una vez más, abandonados, lejos y solos los soldados españoles le demostraron al enemigo que no se nos puede atacar sin esperar respuesta, que siempre responderemos y venceremos dificultades y pasaremos hambre y sed, pero que jamás, jamás nos rendiremos…

- Como en Numancia Mohamed, ¿te suena?... Pues eso…

Hoy en nuestra España solidaria, desmemoriada, irrespetuosa con su pasado y con el futuro hipotecado, nadie se acuerda de aquella guerra, muchos solamente la nombran para criticar al régimen anterior y soltar espumarajos por la boca. Pocos abuelos nos quedan que puedan contarnos lo que sintieron cuando aquella noche de noviembre, saltaron desde un viejo avión con un solo objetivo en la cabeza y en el corazón. Rescatar a sus hermanos sitiados. A españoles como ellos que estaban en peligro… Y lo hicieron, y lo lograron… Con dos cojones.
Hoy día montaríamos debates sobre si es moralmente reprobable, que si pobres moritos esclavizados por occidente, que si fascistas que solo piensan en matar, que si mejor enviamos una ONG de ésas que salen de puta madre en la tele, que si vamos, que vayamos sin armas, que hay que ver por un cacho de desierto nos vamos a matar…

Hoy en día por mucho avión moderno que tuviésemos, nos costaría llenarlo de gente así…Y los que lo llenásemos, nos iríamos viendo las pistas llenas de gente insultándonos y acordándose de nuestras madres, con pancartas de “no a la guerra” y “alianza de civilizaciones”, con Serrat y Sabina hartos de priva cantando La Internacional, mientras Ana Belén enseña las tetas y los dientes…

Hoy en día, me temo, que a los sitiados de Telata o de Tiluín les iban a dar, y mucho, por donde el pepino amarga… Y a mí, pensar eso hace que la cara se me caiga de vergüenza…


A ver si encuentro un parque con abuelos, y alguno resulta que fue “paraca” y saltó sobre Tiliuín o Erkunt, y me siento a su lado y le pido que me cuente, que me narre, que me diga. Estoy seguro de que si lo encuentro, cuando termine, a la vergüenza la habrá sustituido el orgullo, y a la pena la alegría, y a la desesperanza el consuelo. Seguro que vuelvo a sentir dentro, que nacer español fue, es y será mi mayor fortuna y mi mayor privilegio.

Dedicado a los españoles que hace cincuenta y seis años (tan solo) se dejaron la vida en una tierra seca y dura, hermosa y mágica, que era nuestra y que no íbamos a dejar que nos arrebatasen.

España no olvida a los que fueron a defender y defendieron La Ciudad de las Flores, Territorio del Sahara Occidental Español.


¡¡¡¡¡ HONOR Y GLORIA A LOS QUE DIERON SU VIDA POR ESPAÑA!!!!!





sábado

En memoria de Juan A. Espí Puertas

Recordando a Juan Antonio Espí Puertas


Escrito en AIVEPA por José L. González Vicente.

Querido compañero del curso 12, compañero de batallas en Ifni,  amigo por siempre:
 ¿Qué decir a la hora de tu muerte?

Nada. Sólo acordarnos de lo que decíamos en Ifni si algún compañero caía:
¡LA MUERTE NO ES EL FINAL!

Aquí quedamos unos cuantos, pocos ya, a la espera de poder reunirnos contigo allá arriba, junto a los luceros, junto a los demás, porque:

LOS PARACAIDISTAS NO MUEREN, SE REAGRUPAN EN EL CIELO.






domingo

Juventud divino tesoro


Por Adolfo Cano Ruiz, en:


Cumplida la misión de liberar Telata y Tiliuin, recuperando a la vez lo que quedó de la sección de Ortiz de Zarate, volvíamos a “casa”, a Sidi-Ifni.


Yo volvía cojeando debido a un mortero “moruno” caído cerca, que me hizo caer de espaldas sobre unas rocas y que me causaron una rotura fibrilar y 
un derrame interno en la parte posterior del muslo derecho.  Aun hoy introduzco los dedos en la rotura.

 Era al atardecer, seguramente por estar “caliente” la zona dañada, aunque con dolor, podía andar con dificultad. Ocurrió que, llegados a un gran valle, el mando decidió que la columna reposase más o menos una hora. Mi problema vino cuando de nuevo tuve que reanudar la marcha.

Era ya de noche y la temperatura había bajado, hacia frío y caía una pequeña llovizna, por lo que al enfriarse la zona afectada e intentar seguir a la columna, no podía. La columna se alejaba y yo quedaba solo. 
Dicen que el organismo es capaz de crear unas endorfinas de superior efecto que la morfina. Yo lo puedo certificar porque ante el terror de quedarme solo con los moros acechando, cojeando y apoyándome con el mosquetón como muleta, conseguí agregarme a la columna con bastante ligereza.

Llegamos a “casa”, creo que el 6 de diciembre. (Mi padre falleció el 3 de diciembre, estando yo en plena Operación Netol, lo supe unos días después y, por supuesto, no tuve permiso).

Yo cojeando, pero vivo. Recuerdo que la alpargata derecha, la de la pierna jodida, estaba rota y la tenía envuelta con un turbante que encontré.
Llegamos al Bulalam, detrás de la primera línea, puestos que habíamos dejado hacía unos días. Nuestro estado era lamentable y el agotamiento nos salía por todos los poros, aún más, cuando uno se sentía seguro (que es cuando el chip de la alerta se apaga y sale lo que contenía).

Recuerdo al teniente Atienza que había quedado en custodia del Grupo de Tiradores llegar a la zona, de pie en un jeep, que llevaba una gran cacerola de buen café y botellas de coñac. La verdad es que se repartió en abundancia y nos devolvió algo de vida. 
Yo encontré una hendidura en el suelo donde el cuerpo se adaptaba con una cierta comodidad y, cubriéndome con parte de la tela de la tienda de campaña, me quedé dormido.

Al día siguiente, al despertar, me di cuenta que había llovido por la noche. Toda la posadera la tenía en un charco que se había formado en la hendidura que también me había acomodado. La suerte fue que salió el sol y que tenía 21 años. Ni un triste resfriado, y la pierna aunque con un gran moratón me molestaba mucho menos.

JUVENTUD DIVINO TESORO……




sábado

Españoles olvidados.


Españoles olvidados: Héroes de la 'ciudad de las flores'
Remitido en su día por Adolfo  Cano Ruíz  y presentado por Luis del Pino

D. José Antonio Crespo-Francés, recuerda a los  300 españoles fallecidos y más de 500 seriamente heridos en la guerra de Sidi Ifni, conocida como "la ciudad de las flores".

Españoles olvidados con José Antonio Crespo-Francés. Buenos días don Luís:


"Era un 23 de noviembre de hace ahora 61 años cuando un grupo de guerrilleros marroquíes controlados secretamente por el príncipe heredero Muley Hassan, aprovechó la oscuridad de la noche para atacar Sidi-Ifni.

La bautizada como “Ciudad de las flores” se acostó tranquila y confiada y se despertó sobresaltada por los disparos que anunciaban el inicio de una inesperada guerra.
Una contienda que para algunos nunca existió, pero que ha quedado gravada en el recuerdo de los que la vivieron, que no han podido olvidar, pese al tiempo transcurrido, a sus compañeros muertos en combate. Más de sesenta años después, apenas alguien habla de una contienda que causó cerca de trescientos muertos, más de quinientos heridos y mutilados  y de ochenta desaparecidos de los que jamás se ha vuelto a hablar......."