miércoles

Honor y gloria a los que dieron su vida por España

Con el especial homenaje a la bandera de Rogelio García Galindo

https://www.youtube.com/watch?time_continue=18&v=V5y_-gjPzzQ




Un escrito de José Antonio Crespo-Francés


En Ifni las líneas de comunicaciones militares habían quedado cortadas. Desde algunos fuertes y puestos avanzados llegaban agónicas peticiones de auxilio. Los marroquíes por miles, envalentonados y bien armados invadieron la provincia española, dispuestos a pasar a cuchillo a los españoles. Tiugsa, Temín, Tabelcut, Tiluín, Tezlata e Isbuía emitieron informes de que estaban siendo atacados por fuerzas marroquíes. En Sidi-Ifni, la población se levanta de la cama con un nudo en el pecho.

Los puestos fronterizos y los destacamentos más pequeños se perdieron en la oleada enemiga. Algunos, defendidos por saharauis leales resistieron hasta la muerte. En la capital se rechaza a duras penas el ataque marroquí con apenas municiones para los viejos máuser de cinco tiros, sin granadas para morteros descalibrados y viejos, ni combustible. Soldados españoles sin botas, alpargatas de esparto y cuerda, acostumbrados de siempre a luchar solos y sin esperanzas, detienen a los marroquíes, que pese a su superioridad, no asaltan, se limitan a bombardear con morteros. Morteros nuevecitos vendidos por los españoles… ¡Que tiene cojones la cosa!

Lo mismo pasaba en los fuertes asediados… Hazaña olvidada de nuestra memoria. Soldados que pese al abandono, la miseria, la distancia, la pasada guerra civil, sin comida, agua, munición, ni certeza de victoria, aguantaron entre bombazos y disparos a un enemigo muy superior. No permitieron que les echasen, no al menos gratis, no al menos sin plantar cara y dejarles claro que dentro de aquellos fuertes, estaban unos de los más duros soldados del mundo. El ejército de las alpargatas, pero de los huevos de hierro.

Sesenta Tiradores de Ifni, con españoles peninsulares y saharauis, defendieron el puesto de Tiliuín ante el ataque marroquí desde el mismo día veintitrés de noviembre. Igual que en las películas de la Legión Extranjera francesa, que a ellos les hacen películas y documentales, lo contrario que aquí donde no se ensalzan las batallas, valor, sacrificio y bravura de nuestros soldados.

Imaginemos el desierto, la arena y el calor sofocante, la línea del horizonte llena de enemigos que atacan y atacan sin descanso en oleadas inacabables. El fuego incesante de mortero sobre la posición, las ametralladoras barriendo las murallas… Imaginen a los españoles en las aspilleras, venga a meter peines al máuser, que es viejo pero fiable y preciso, ¡menos mal que algo funcionaba!, porque los morteros se atascaban cada dos tiros, y las granadas no sabe uno si iban a estallar al salir de la boca del mortero… Y apenas hay agua y comida para los sesenta soldados y los civiles que hay refugiados allí.

El veinticinco de noviembre, al amanecer, viejos motores romper el aire del desierto. Una escuadrilla de vetustos Heinkel 111, que rasantes ametrallan el suelo. Los yanquis han vetado el uso de armamento fabricado por ellos… Detrás los JU 52, igual que en Creta, lanzan una nube de pequeñas siluetas que se recortan en la oscuridad y descienden cerca del fuerte.

Son los paracaidistas del capitán Sánchez Duque, descienden bajo un intensísimo fuego enemigo, que dispara sobre ellos mientras están en el aire e intentan acribillarlos al tomar tierra. El primer salto de combate… Los fogonazos saliendo de todas partes para recibir a los novatos paracas, que sin embargo saben reaccionar, responden al fuego y entran en el fuerte con algunos heridos, pues traen órdenes de reforzar la guarnición y defender el fuerte.

Por aire se suministra munición y agua, las cajas se desparraman y destrozan al caer, por fortuna el viejo máuser dispara lo que sea, el agua y los víveres apenas dan para la ración diaria y además desde Madrid insisten en recuperar los paracaídas utilizados.

Se hacen salidas para recuperarlos y en el fuerte ciento treinta españoles luchan y mueren defendiendo su bandera. Aguantarán hasta el tres de diciembre en el que una Bandera de La Legión rompe el cerco enemigo y los saca de allí. El camino hasta Sidi-Ifni no será ningún camino de rosas, sin vehículos y repeliendo emboscadas cada pocos kilómetros. Se unirán a otra columna de liberados desde otro destacamento igualmente duramente atacado por los marroquíes.

El fuerte de Tzelata rodeado por fuerzas muy superiores, había sido atacado, al igual que los otros a primera hora del veintitrés de noviembre. El fuerte de Tzelata rodeado por fuerzas muy superiores, había sido atacado, al igual que los otros a primera hora del veintitrés de noviembre, con morteros y barrido con ametralladoras cada noche. Habían pedido socorro y abastecimiento a la capital, pues estaba, como todos con lo justo pero no para un asedio largo y duro como aquel.

Una sección paracaidista es enviada en ayuda del fuerte, con camiones, ambulancias, medicinas y municiones. El camino hasta Tzelata fue una continua escaramuza contra el enemigo emboscado que inunda peñas y chumberas. El convoy no puede llegar hasta el fuerte, se queda a un par de kilómetros. Sobre una loma se organiza la defensa, con cuatro piedras, zapapicos y el valor y la determinación de aquellos valientes que con las bocas secas gritaban viva España mientras rechazaban, a la bayoneta todos los ataques enemigos.
Los del fuerte los ven en la distancia y de lejos se apoyan unos a otros porque el enemigo no tiene intención de abandonar. Unos y otros aguantarán firmes, viendo caer a los compañeros hasta que el dos de diciembre se rompe el cerco de los moros y se rescata a nuestros compatriotas. Se unirán a los que llegan desde Tiluín sedientos y rotos como ellos, pero con el orgullo pintado en los rostros demacrados de labios cortados. Los muertos inertes y fríos van en un camión, y sus almas estaban ya en el paraíso, junto a los miles de compatriotas muertos en la Historia de España.

Allí estaban el teniente Ortiz de Zárate y Fandos el soldado de transmisiones, ejemplos de valor y esfuerzo, de sacrificio por los compañeros, de integridad humana llevada hasta el final.

Los españoles retirados a la capital Sidi-Ifni, donde el enemigo pretende cercarlos y echarlos a patadas… Pero si no han podido echarlos de pequeños y mal defendidos puestos, mal podrían expulsarlos de la capital, y más ahora que parece que todo el país se ha puesto en pie de guerra…

El asedio de Sidi-Ifni duraría hasta el verano siguiente. Los marroquíes no se atrevieron a lanzar ningún serio ataque. Aquellos soldados en alpargatas, renegridos del sol, acostumbrados a las calamidades, enamorados del desierto y dispuestos a luchar hasta el final les causaban demasiado respeto.

Así empezó hace ahora cincuenta y seis años la Guerra Olvidada de Ifni-Sahara. En Ifni, la Brigada Paracaidista, unidad recién nacida, se cubrió de gloria y aprendió a morir sobre el terreno, sin apenas instrucción, con material que había que reutilizar mil veces, con aviones del tiempo de Matusalen… Sin jurar bandera, saltaron algunos de los aviones incluso, y la instrucción de tiro aprendida por el camino…

La Legión, Regulares, Tiradores de Ifni, sanitarios, conductores, cantineros… Todos se ganaron la honra y la gloria, porque una vez más, abandonados, lejos y solos los soldados españoles, le demostraron al enemigo que no se nos puede atacar sin esperar respuesta, que siempre responderemos y venceremos dificultades y pasaremos hambre y sed, pero que jamás, jamás nos rendiremos…

Hoy en nuestra España solidaria, desmemoriada, irrespetuosa con su pasado y con el futuro hipotecado, nadie se acuerda de aquella guerra, muchos solamente la nombran para criticar al régimen anterior y soltar espumarajos por la boca. Pocos abuelos nos quedan que puedan contarnos lo que sintieron cuando aquella noche de noviembre, saltaron desde un viejo avión con un solo objetivo en la cabeza y en el corazón. Rescatar a sus hermanos sitiados. A españoles como ellos que estaban en peligro… Y lo hicieron, y lo lograron… Con bemoles.

Hoy día quizá habría que poner de acuerdo a los 17 estaditos autonómicos, montaríamos debates sobre si es moralmente reprobable, que si pobres moritos esclavizados por occidente, que si fascistas que solo piensan en matar, que si mejor enviamos una ONG, que si van soldados vayan sin armas, que hay que ver que por un cacho de desierto no nos vamos a matar…

Hoy día por mucho avión moderno que tuviésemos, quizá nos costaría llenarlo de gente como aquella… E iríamos viendo las pistas llenas de pancartas de “no a la guerra” y “alianza de civilizaciones”, coreados por nuestros titiriteros del pesebre de la SGAE.

Hoy día si estuviéramos en Tzelata o Tiluín no tengo claro qué pasaría. Bueno podemos imaginarlo con Ceuta, Melilla, Perejil o los Peñones que cualquier contador de nubes regalaría mientras otros nos hacen la gallinita en la retirada.

Hace poco en un abandonado parque público me senté junto a un abuelo, resultó que fue “paraca” y que saltó sobre Tiluín, le pedí me contase, y lo hizo hasta que a los dos se nos humedecieron los ojos, a la vergüenza sustituyó el orgullo, y a la pena la alegría, y a la desesperanza el consuelo. Aquel soldado me hizo sentir por dentro, que nacer español fue mi mayor fortuna y mi mayor privilegio.

Aunque este conflicto es un ejemplo de guerra olvidada, forma parte de nuestra historia más inmediata y de la memoria de generaciones que aún viven. De la misma manera, y como cualquier enfrentamiento bélico, causó víctimas: unos 300 españoles murieron y otros 500 fueron heridos, mientras se calcula que entre las tropas marroquíes ocasionó unas 8.000 víctimas.

Hoy recordamos a los españoles olvidados que hace tan solo cincuenta y seis años se dejaron la vida en una tierra hostil, seca, dura, hermosa y mágica, que era española y que no iban a dejarse arrebatar sin defenderla. España no puede olvidar a los que murieron y defendieron La Ciudad de las Flores en el Territorio del Sahara Occidental Español.


sábado

Día de la Fiesta Nacional


                                Fiesta Nacional de España.

 En catalán: Festa Nacional d'Espanya; en gallego: Festa Nacional de España; en vasco: Espainiako Jai Nazionala; en aranés: Hèsta Nacionau d'Espanha, o Día de la Hispanidad, se conmemora las efemérides históricas del Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón y los Reyes Católicos tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe. 

 La celebración tiene lugar cada 12 de octubre, donde se celebra un desfile militar al que asisten el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado, además de la mayoría de los presidentes de las autonomías españolas. 

 El Descubrimiento de América en 1492 fue trascendental y el 12 de octubre se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado "encuentro de dos mundos", que transforma las visiones del mundo y las vidas tanto de europeos como de americanos, ya que gracias a sus descubrimientos se gesta la Colonización europea de América.

martes

El espíritu de sacrificio del Ejército




























































Recordar es volver a vivir


     

  Varios de los veteranos que posan en esta vieja foto y que yo conocí en Ifni durante la guerra de 1957/58, ya han pasado a mejor vida sin haber recibido de los sucesivos gobiernos de España, siquiera un modesto homenaje de gratitud por su valerosa actuación durante aquella  ignorada guerra. Pero eso no se pensaba entonces, y aquí se les puede ver en actitud de descanso y  espera entre combate y combate.
Con ésta y otras fotos, pensaban ellos recordarse a sí mismos y a los compañeros de aquellos tiempos con los que juntos se jugaban la vida frente al moro.

En definitiva creo yo que estas fotos de grupo se hacían para la posteridad, porque viéndolas de nuevo se vuelven a vivir unos momentos que en realidad no volverán a repetirse.

La idea era de ellos pero yo me permito incluir en este blog "Relatos de guerra y pensamientos", la foto del 12 curso paracaidista del E.T. del que formé parte.
Nos encontrábamos posando delante del monte Bulalán en Sidi-Ifni allá por febrero de 1958.




Acompaño como un enlace de imágenes, un cómic prestado, con fotos reales de algunos de mis compañeros paracaidistas.

Espero que os guste, aunque a más de uno le traigan agridulces recuerdos.

Hacer clic en el enlace y conectar los altavoces.

http://www.youtube.com/watch?v=Ysrmkz76g1s

lunes

Salir al paso

Sin ánimo de polémica, algunos de los recuerdos de mis propias vivencias no son ni parecidas, en términos generales, a las del autor o autora de algunas líneas escritas recientemente sobre la Guerra de Ifni. Pero a fuer de ser lo más exacto posible en al menos un solo punto y podría señalar otros más, quiero decir que el "burdel" estaba en plena ciudad de Ifni y no en el propio acuartelamiento. Acuartelamiento de qué unidad?
Debe saberse también que aquellas mujeres llegaron de Canarias y eran poco más de una docena, no un regimiento. Estas mujeres donaban voluntariamente su sangre (una vez analizada) para las transfusiones oportunas, y aunque las monjitas del Hospital se negaron en principio, se plegaron ante las órdenes directas del General Zamalloa. 
La Guerra de Ifni sirvió entre otras cosas, para que algunos o algunas y pasados cincuenta años, vendieran sus libritos sobre algo que otros sufrimos apretando un huevo contra otro y vertiendo nuestra propia sangre sin apenas quejarnos. Yo al menos.

Carta abierta a un buen amigo:
En realidad no hubo tanta diferencia entre tu mili y la mía allá en Ifni. 
Ambos fuimos obligados a combatir en una guerra de la que no sabíamos nada. 
No obstante nuestras circunstancias fueron diferentes. 
Mientras tú gozaste de la presencia de tu padre hasta los veintidós o veintitrés años, yo me quedé huérfano de padre a los dos años de edad en un precario Madrid.
Mientras tú hacías la mili obligatoria (desconozco a qué te dedicabas profesionalmente), yo me vi obligado a hacer la mili como voluntario, si quería irme cuanto antes a América, a desarrollar mis ímpetus y conocimientos profesionales que para la época no eran pocos precisamente. 
Salvando las circunstancias personales que ahora no vienen al caso, en mi caso me encontré, en un principio, disfrutando de saltar de un avión en vuelo y además cobrando un buen sueldo por hacerlo. Una vez en Ifni, tú al principio dijiste una vez, que te gustaba aquel ambiente exótico. Yo ya conocía ese ambiente pues había estado seis meses en la Legión, pero al llegar nosotros, nos vimos inmersos de lleno en la guerra. Naturalmente que como en todas las circunstancias de la vida, unos se adaptan mejor o peor a los cambios. Yo acepté la situación como si de un entrenamiento se tratase porque seguía pensando en irme a América cuando aquello terminara, sabiendo que aquello tampoco sería moco de pavo
Por eso me dediqué con empeño a fortalecer mi cuerpo y mi espíritu adaptándome como pocos a las circunstancias reinantes, hasta el punto de contagiarme, una vez ascendido allí mismo a cabo, de un espíritu patrio tan vilipendiado últimamente.
Y mira por donde, voy y caigo herido tan gravemente que fui dado de baja para el servicio militar. 
Pero mi espíritu combativo no se dio de baja y no me vine abajo. Pensé que debía ser mi destino y que si fue en una guerra donde perdiera un pie, igual lo hubiera perdido bajo las ruedas de un tranvía en Madrid. Y seguí trabajando en mi oficio; me casé; tuve cuatro hijos, etc. , y me sigue emocionando escuchar los himnos y las marchas militares.
Y como tengo buena memoria, tengo allí guardadas las circunstancias en las que se desarrollaron los hechos en los que yo intervine directamente en la guerra. Por eso espero no molestarte demasiado, que cuando leo lo que dicen otros sobre aquello, sin pajolera idea, salga al paso a dejar constancia de que cualquiera y por aquello de quedar bien, se atreve a denunciar supuestos hechos con más mala leche que conocimientos.
Seguiremos de charla otro día.
Un abrazo.

jueves

La futura Historia de España.

Un artículo de D. Antonio Díaz Bautista.  (Fallecido en enero de 2013)


Cuando se estaba hablando de la reforma del Estatuto catalán y las cosas del señor Mas---el que se pensaba que no debía aprobarse desde Madrid---, me eché una noche en la cama sin muchas ganas de dormir, y me tuve que levantar para ver si leyendo algo, me llegaba el sueño. Para ese fin cogí uno de mis libros favoritos: un viejo libro de “La Historia de España”. 
Y releyéndole por enésima vez, por fin me llegó el sueño. Y soñé. Baya si soñé.
No sé cómo, pero yo me encontraba en el salón se mi casa con Juvencio, un gato muy inteligente que tengo. 
Lo cierto es que Juvencio, entre ronroneos, me estaba diciendo muy claramente, que él, metido a profeta, ya sabía lo que iba a suceder dentro de poco tiempo en este país. 
 Según él, las actuales comunidades autónomas acabarían convirtiéndose en naciones, y, aún dentro de ellas, se separarían las provincias y después las comarcas, hasta formarse una constelación de minúsculos países, casi siempre peleados unos con otros.
 Me anunciaba en mi sueño el gato Juvencio, que, aprovechando la debilidad producida por tal fragmentación, nos conquistarían los musulmanes (que antes ya habrían llegado a miles en cayucos hasta nuestras costas tras un efecto llamada socialero meterse hasta la cocina) y con muy mala leche. 
 Y riéndose el muy ladino de Juvencio, me decía que las feministas no podrían ni salir de sus casas para asistir a alguna manifestación acorde con sus idearios.
Pero me decía el gato Juvencio que cree que después de todo, y cuando pasen otros más de mil años, lentamente todo se iría arreglando porque siempre habría algún príncipe de sangre real (igual se llamaría Pelayo), que se haría fuerte en Asturias e iniciaría de nuevo otra Reconquista. Cuando ésta concluyera, afirma el gato sabio, que sólo habría dos grandes comunidades autonómicas: una en el Este hacia el Mediterráneo y otra que comprendería el Sur, las dos mesetas y los territorios atlánticos y cantábricos. 
Entonces, se casarían el presidente de una de las comunidades y la presidenta de la otra, o los dos presidentes o las dos presidentas, lo cual sería posible según una antigua ley de comienzos del siglo XXI. De este modo se lograría la unidad nacional y surgiría de ella un nuevo estado que se llamaría España II. 
Ante tan peregrinas como infundadas previsiones, me desperté con un sobresalto y entonces desapareció de la escena el gato Juvencio que me estaba haciendo imposible un sueño tranquilo. Claro que bien pensado, si ese gato existiese en realidad, lo mejor sería que le matriculase en un centro docente para gatos que le garantizara como a los niños de ahora, el que no se tenga en el futuro ningún conocimiento sobre temas históricos. 

No se nos puede dejar solos........

lunes

La Cultura de Defensa.

BOMU
IPS-IMEC-SEFOCUMA
Número 119
Enero 2014
(Boletín interno UNAMU Cataluña)




Si nos preguntáramos si somos patriotas en España y, más en concreto, en Cataluña, la contestación a juzgar por las apariencias en principio se antoja decepcionante.
 En cambio, las encuestas en la calle arrojan un resultado que lo contradice porque tanto las FAS como la Guardia Civil son dos Instituciones de las más valoradas y precisamente son las que cultivan las virtudes militares, por las que llegan a arriesgar y perder la vida en defensa de los ideales que conforman nuestra sociedad; tanto en nuestro suelo como en los lugares más recónditos del mundo, y no recibiendo a cambio más que una modesta soldada de subsistencia. 
Podemos ver a continuación cómo los catalanes, a las órdenes del general Prim, escribieron páginas épicas y demostraron un arrojo sin igual, sacrificando sus vidas por nuestra bandera y lo que representaba y sigue representando. Así que tras esas apariencias de desidia, de aisladas quemas de banderas y las campañas soterradas de incitación al desprecio y al odio, nosotros creemos firmemente que no es la sociedad española menos patriota que la francesa, que cada 14 de julio inunda su capital y sus ciudades con desfiles y homenajes a su bandera, sino que los diferentes son nuestros políticos que, por complejos o por desconocimiento, han descuidado –porque no queremos creer que ha sido deliberado- algo tan importante como es cultivar el amor a la Patria y a nuestra bandera. En consecuencia no tenemos una verdadera Cultura de Defensa, en mayúsculas, como Francia por no ir más lejos, y por eso nos alegramos esta última Pascua Militar cuando en Barcelona se volvió a llevar a cabo un acto de izado de la bandera en la vía pública, frente al palacio de Capitanía, y el Teniente General Álvarez Espejo anunció su intención de prodigar los actos castrenses abiertos al público.

Porque tenemos la seguridad de que si se publicitan debidamente el publico catalán, como los soldados de Prim, demostrarán que son tan patriotas como lo fueron aquellos y que sólo necesitan que se les abran las puertas de los recintos militares para que puedan sentirlos suyos y demostrar por qué valoran la institución militar como la valoran en las encuestas. Que la prensa local emitiera una simple reseña del acto, nos demuestra que no es que no fuera de interés general, que lo fue, sino que las millonarias subvenciones pesan demasiado cuando se trata de que parezca –y demasiados se lo lleguen a creer- que en Cataluña hoy sólo hay un pensamiento único. Que se malograra la entrega de una bandera de combate al nuevo porta aeronaves Juan Carlos I, al parecer porque el político local no estuvo por la labor, es más de lo mismo: no es que no sean patriotas los catalanes sino que precisamente lo que no se quiere desde instancias nacionalistas e independentistas es darles ninguna oportunidad de demostrarlo y mucho nos tememos que demasiadas veces ha habido complicidad o apatía en quienes debían velar por evitarlo. En otros escritos podréis leer las interesantes reflexiones de un general sobre la necesidad y como debe ser un programa que promueva la Cultura de Defensa y, lamentablemente, también encontraréis información del desolador panorama con que se encuentran nuestros militares para cumplir sus objetivos, con buenas palabras, pero sin que se dote a nuestras FAS del presupuesto necesario, algo que es crónico y no sólo por la crisis, mientras que para los profesionales de la política sigue habiendo, desde anecdóticos y reveladores descuentos en los precios de los gintonics de sus señorías y en sus impuestos, beneficios camuflados como dietas y asistencias hasta en la menor corporación local, pasando por coches oficiales para cualquiera y las más variopintas subvenciones no solo a los partidos sino a todo un universo afín de asociaciones, fundaciones y organizaciones que han hecho de la política su cortijo y que superan escandalosamente a los homónimos de Alemania, por ejemplo. 

Con esos recursos dilapidados se podrían satisfacer las necesidades que requiere la Defensa Nacional, así que menos palmaditas y más presupuesto.